¡Que bruta es la madre¡
su mundo es inmensamente más pequeño de lo que ella misma se imagina.
Toda su vida ha vivido con una ilusión falsa.
No sabe,
ni quiere saber que afuera hay una fiesta.
No sabe ni quiere saber que su miedo es,
en todos los casos,
absolutamente inútil e improcedente.
Esa es la herencia que le has dejado a tu hijo.
Tu hijo es el amargado.
¿No te das cuenta?
¿te importa acaso?
tu hijo es el amargado;
se le amargó la vida por el contraste abrupto y brutal (brutal como tú) de pasar de ser un ciego total,
desconocedor de colores,
a un vidente profundo con ciertos visos de profeta.
He ahí a tu hijo, vieja arpía (he ahí a tu madre, perro amargado).
Su ira casi estalla,
la ira hermana de la tristeza que es madre a su vez,
madre como tú,
madre de una basura sin sentido.
Y sin embargo las madres sólo hacen lo que pueden.
No sigas rezando el rosario, vieja,
no sigas con ese collar de bolitas claras,
no sigas con esa mierda,
la misma mierda que un día tu propio hijo te regaló para ver si así reías de una vez.
86
9 years ago
1 comment:
que lindo escrito!!!, me ha encantado
Post a Comment