Tuesday, June 26, 2007

ABISMO .

Me veo dentro del abismo; aquí, todo es oscuro y aburrido, me tengo que inventar personajes para no volverme loco, pero los personajes a fuerza de ser cientos y miles, me vuelven loco a mí, entonces abro los ojos para no tener que verlos, pero ahí es la oscuridad la que me vuelve loco, no porque me impida ver al enemigo o por miedo, sino porque me dice que no hay nadie más que yo y ni siquiera yo.

De alguna forma he elegido este abismo, que podríamos llamar "infierno". Hubo momentos en que tuve la oportunidad de sustraerme a la condena, mas no lo hice. Fui condenado y se me arrojó a él desnudo. Acá hay un eterno presente; nada para atrás y nada para adelante. Ahora entiendo eso de que el tiempo es relativo; definitivamente no hay tiempo. No soy viejo ni joven, tampoco existo porque nadie me escucha y no tengo cuerpo porque nadie me ve. Mi ESPERANZA es que al lado exista otro abismo. Voy a golpear la pared para ver si alguien responde.

¿Dije, mi ESPERANZA?, ESPERANZA, ¿quien te invitó a tí?, ¿por qué no te vas?. Sin duda formas parte de la condena, eres un castigo (dolor) adicional.

Como no hay tiempo, no sé desde cuando estoy aquí; "siempre" parece una palabra apropiada. A veces me pregunto si esa condena existió realmente, si hubo un tribunal y una sentencia. Tal vez sólo exista yo y todo fue imaginado por mí, como los cientos de personajes que me creo para no volverme tan loco, pero que a fuerza de ser miles y miles, me vuelven loco a mí.

Saturday, June 23, 2007

COMIENZO DE INVIERNO .

Ayer o antes de ayer fue el solsticio. Ya estamos en invierno en mi hemisferio. Debería gustarme, de hecho me gusta, pero me entristece un poco porque es el comienzo de algo que terminará. No me acuerdo si dije que esta estación es la que más me gusta del año.
A partir de aquí (del solsticio ) cada día la oscuridad de la noche se irá acortando hasta que el invierno acabe. Por alguna razón me siento mejor en invierno.
Los comienzos no me gustan ya que dan inicio al fin, salvo que sean el preludio de un comienzo, el comienzo del comienzo. Por ejemplo: lo que me gusta de un encuentro erótico antes que todo el sobajeo, las lamidas, las chupadas y las penetraciones, son los besos (¡que bello son los besos y que excitantes¡), pero antes que los besos, las miradas y antes que estas, las palabras que declararon y concertaron el encuentro, y mucho antes que ellas el pinchazo, ese guiño o algún coqueteo tangencial.

Otro ejemplo: de todos los días de la semana el que más me gusta es el Viernes, porque es el preámbulo del fin de semana, de los días de solaz; y más que el Viernes, el Jueves en la tarde ya que es el comienzo del Viernes, el comienzo del comienzo del comienzo.
Pero el Viernes es el preferido indudablemente. Es el día sagrado de los musulmanes y mi favorito. En cambio el lunes es el día maricón, el día hijo de puta, el más canalla de todos los días, el comienzo de la semana larga e interminable. Monday, Monday, Lunes, Lunes conchetumadre, día conchadetumadre; Lunes, ándate a la conchadetumadre, vete al lugar de donde saliste, vete al comienzo del comienzo.
Ahora siento que mi vida es el ocaso de un día de Domingo.

Saturday, June 16, 2007

LYCAON PICTUS CON ASTENIA .

El perro salvaje corredor ha dejado de correr por la sabana;
corredor de fondo de gran resistencia antaño,
hoy parece sentirse viejo y enfermo,
no huele en el aire a la jauría.

Aprovecha la noche para poder caminar por la ciudad sin
ser molestado por los humanos y los lycaones domésticos.
No sabe si avanzar en dirección a la montaña o la costa,
sus ancestros no lo ayudan,
sus costillas pueden contarse a simple vista.
Se detiene bajo un puente,
se lame las patas heridas,
come algo de basura y unas cuantas hojas otoñales,
la luna casi llena lo atormenta con su luminosidad fría.
Estoy en la ciudad sin viento, se dice.
Imagina miles de gaitas sonando al unísono;
él decide acompañarlas con un aullido
largo, lastimero y protestón;
llama al viento, pero este no aparece.
Así pasa toda la noche hasta que la luna se va.
Con el amanecer vuelve a la guarida que no es su casa
y duerme;
se pone a soñar con una pradera que ya no está,
con los jugueteos de los cachorritos,
con el viento acariciando los pastizales,
con perras que culea febrilmente y sin descanso,
con las presas que persigue
y la carne de rojos jugos que comparte con el clan.


Saturday, June 09, 2007

LA SABIDURIA DE TIRESIAS 3 .

Un día en el Olimpo Zeus, el padre de los dioses y su esposa Hera, estaban en otra de sus peleas matrimoniales. Discutían un asunto en el cual ninguno de los dos quería dar su brazo a torcer, lo que es común en los olímpicos debido a su evidente soberbia. La cuestión versaba sobre quien gozaba más con el sexo ¿los hombres o las mujeres?. Hera era de la opinión que quien sentía el mayor placer, llegado el instante más sublime, era el hombre. Según la diosa era eso lo que explicaba la naturaleza infiel del género masculino, y la de su marido por cierto. Tanto era el placer para los machos que el estar casado no era obstáculo ni razón suficiente para privarse de tan grande dicha. Para el padre de los dioses la que llevaba la batuta en ese sentido era la mujer. Su conocida fama de mujeriego era puesta por él como razón para fundamentar su posición. Zeus sabía de lo que estaba hablando, decía él.
-conozco a las mujeres, he visto a un sinnúmero de ellas gozar en el lecho y creo que los hombres estamos muy por detrás en cuanto a placer. Para Hera, las razones de Zeus sólo eran muestra de arrogancia masculina.

Como la cuestión se veía sin resolver, el padre de los dioses propuso consultar a Tiresias, a lo que Hera respondió afirmativamente. El sería el árbitro de tan controvertida disputa. Su sabiduría daría el veredicto final. Tiresias no podía sino saber esto, ya que además de erudito en diversas disciplinas y artes, los dioses estaban enterados de aquel accidente sufrido por el sabio en su juventud. Había vivido como hombre y mujer, tenía los dos puntos de vista. Los esposos juraron por las aguas del rio Estigia que respetarían la desición del sabio.
Tiresias no podía negarse a la petición de Zeus porque hacerlo era malquistarse con el dios más poderoso del Olimpo. No obstante ello hubiera deseado no participar en dicha disputa. Demasiado bien conocía a los dioses y su soberbia, y era sumamente peligroso para un mortal el tomar partido en una querella de esa categoría.
Las dos divinidades estaban ante el árbitro. Los dioses hicieron la pregunta.

-¿en el acto amoroso, quien goza más llegado el momento del clímax?, ¿Los hombres o las mujeres?.
Tiresias respondió de esta forma,

-en una escala del uno al diez, el hombre, llegado el momento más alto de su placer, queda en cuatro -, La diosa Hera presa de su ansiedad se apresuró a preguntar.

-¿y la mujer?-

Tiresias respondió.

-en una escala del uno al diez, llegado el momento sublime, la mujer llega hasta nueve y roza el diez.

Los ojos de la diosa refulgeron de rabia,

-no es posible, gusano mortal-.

Tanta fue la ira divina que con un ademán, Hera lanzó un relámpago a Tiresias y lo dejó ciego. Lo que temía el viejo sabio se había cumplido, nuevamente los mortales pagaban las consecuencias de los actos divinos.


El padre Zeus, sintiéndose responsable por lo sucedido ya que suya había sido la idea de consultar a Tiresias, y habida cuenta de no poder reparar el acto de su mujer, quiso compensarlo y le otorgó el don divino de ver el futuro y leer lo que hay en el corazón de los hombres. Así, Tiresias, siendo ciego podía ver lo que ninguno vislumbra y se transformó en el hombre más sabio de su tiempo.

FIN

PD: Si alguno de los que leyeron esta historia concluye otra moraleja aparte de las que se mencionaron al principio, que lo escriba.

Tuesday, June 05, 2007

LA SABIDURIA DE TIRESIAS 2 .

Del último maestro se decía que era el más grande médico existente. Escuchó a Tiresias, le revisó el cuerpo; pensó mucho tiempo sin decirle nada hasta que le hizo una pregunta.
-¿Cómo era la serpiente que te hizo esto?-
Tiresias contestó que era de una especie desconocida para él y que tenía un extraño color plateado. Al escuchar esto el médico dio su fatídico diagnóstico: no hay cura, joven Tiresias, salvo el antídoto que el mismo animal puede proporcionar; dicha serpiente pone sólo un huevo durante su vida la que dura, a su vez, tan sólo una semana. Has sufrido un golpe de mala suerte, Tiresias, y lo siento. Lo más probable es que seas mujer para siempre ya que pensar en hallar ese animal es muy dificil dado su lenta reproducción y escasez; sus huevos demoran en eclosionar 20 años.
Tiresias quedó devastado, pero el sabio percibiendo su desazón, le dio un consejo.

- Vive como mujer y confórmate, no pienses en quitarte la vida. Eres una persona que busca la sabiduría y el destino te ha dado una oportunidad que yo hubiera deseado para mí. Has vivido como hombre y ya sabes lo que es. Ahora vivirás como mujer y sabrás cómo es. Imagina lo sabio que te volverás. Ninguna mujer sabrá lo que tú sabrás y ningún hombre tendrá ni la más mínima idea de lo que tú acumularás en esta segunda vida que se te regala. Tienes el privilegio de vivir dos vidas consecutivas y poder contarlo. El consejo del viejo sabio hizo reflexionar a Tiresias. Optó por probar esa vida de fémina durante un tiempo.
Pasaron 2 meses, un año y finalmente se resignó. Nunca se acostumbró del todo pero asumió sin dramas su nueva condición. Se fue a vivir con sus padres a los que cuidó en su vejez. Fue pedida en matrimonio y se casó. Tuvo hijos, dos varones a los que crió lo mejor que pudo. Sus padres murieron al cabo de 10 años enviudó. Cuando transcurrieron 22 años desde la picadura del ofidio, sus hijos contrajeron matrimonio y al año siguiente se transformó en abuela; para entonces, Tiresias mujer tenía 43 años de edad.
Cuando su primer nieto cumplió 1 año, quiso conocerlo y viajó a la ciudad vecina para esto, la cual distaba unos 5 km de su hogar. Caminaba por el campo llevando algunos regalos cuando, de improviso, de unos pastizales saltó algo que no alcanzó a distinguir con claridad. Se le enroscó en las piernas y sintió los aguijonazos que ya conocía. Cayó al suelo y cuando miró, la serpiente plateada huía con la agilidad que les es característica.

Pensó que esta vez si estaba perdida. Tal vez fue el veneno o la impresión, pero lo cierto es que se desmayó. Cuando despertó, era hombre otra vez. No supo cuanto había estado sin conocimiento, pero allí estaba, Tiresias hombre de nuevo y vestido de mujer.


Nuevamente, y con sabiduría, reasumió su sexo. Estaba contento por su recuperación. Sus hijos habían quedado sin madre pero ya no la necesitaban. Hacían sus propias vidas.
Todo el mundo se enteró de este fenómeno y Tiresias fue visitado por los sabios y médicos de la hélade. Reasumió su interrumpida búsqueda del conocimiento y llegó a tener una merecida reputación de sabio. Era consultado por monarcas de Grecia y de otras naciones y podía dar consejos en todas las áreas, incluso en cosas domésticas o aparentemente mundanas o superficiales.
CONTINUARA.