-Tratas de engrupirte a la mexicana, de hacer que ella te esté escribiendo cartas tórridas siempre, pero ella querrá más. Tu sueño es que ella se caliente en términos crecientes al leer tus cartas, que se vuelva loca y no deje de dedearse todas las noches y hasta en el trabajo cuando vaya al baño, y casi estás seguro de que sucederá.........de hecho ya está pasando.
-Pero yo no trato de engrupírmela, sólo quiero saber si es un alma gemela. Busco mi alma gemela, siempre ha sido así, sigo buscando.
-Las almas gemelas no existen. Sólo quieres hallar y tocar tu reflejo en el agua, a penas lo tocas se va, apenas lo hagas se irá y quedarás como siempre, hecho pelota sin ganas de nada, con la sensación de una vida perdida, porque tu búsqueda es solamente una vida echada al tarro de basura, así es.
-La mexicana tiene las tetas enormes. Una niña de baja estura y con tetas enormes, un cuerpo pequeño de mujer que es sólo tetas colgantes que le pesan y le hacen doler los músculos de la espalda; lo pienso y se me erecta. Una niña de historias hot, de espíritu apasionado y que sueña con un amor de novelas, inmortal. Sólo busco un alma gemela ¿es tan malo eso?
-Mas tú no buscas nada, tu vida se pudre, ya empiezas a oler mal ¿que cómo lo sé? porque desde acá, desde esta lejanía oscura ya siento ése hedor, el hedor del paralítico, del amputado, de un espíritu inmóvil que yace sobre un cuerpo que se ha muerto y que no se anima a dejar la tumba. No buscas. Tú piensas y no paras de pensar, piensas en el alma gemela, pero sabes bien que no es sólo un alma la gemela, se trata de más, se trata de un mundo, de un universo entero que es gemelo. Tú no buscas, tú piensas y sólo los infelices estás pensando siempre.
-Entonces me envuelvo en la infelicidad, me tapo con esos pensamientos y me abrigo; se me erecta el sexo, los testículos borbotonean y apago la luz y digo a la oscuridad ¿cuándo pasará? ¿cuándo terminará esta sucesión de imágenes? En éste preciso instante la mexicana a mi lado, me pajeo con el rollo de ella lamiéndome el escroto, aprisionando mi pene entre sus descomunales tetas que tiemblan por los movimientos de nuestros dos cuerpos.
-Recibo y le escribo cartas a la mexicana, que se llama R. De pronto sospecho de ella ¿no será que R es, en realidad, C? hay muchas cosas que coinciden. C se está burlando de mi. Es sólo una duda que me asalta, pero no, R no es C. En una carta R dice "yo no soy C", lo dice explicando que ella no es una mujer como C, en carácter y cuerpo y maneras de ser y de pensar o eso creí entender. Tal vez inconscientemente R lo puso así para no despertar sospechas o para despertarlas precisamente, R lo puso así ¿o C?. Es fácil saber la verdad, pero no haré nada en ese sentido. Seguiré escribiendo cartas a la mexicana y a C y a esperar a recibir las contestaciones.
C me cuenta, en una de sus cartas, que estaba enamorada de un huevón. No me dice "estoy enamorada de tal" no, no lo dice así, sino que por todo lo que ella me cuenta yo deduzco que es así, que está enamorada del tal fulano. Me habló de plenitudes, esperanzas, alegrías, felicidades, para luego pasar a tristezas, enfermedades, desilusiones, desesperanzas etc. Si todo lo anterior no es estar enamorada ¿entonces qué es estar enamorado? C me cuenta que está enamorada de don fulano y me lo cuenta así no más y yo ahí, leyendo como si nada. Mi pobre C, mi chiquilla ¿debería yo contarle que me escribió Irene, que se me ofrece en bandeja una joven mexicana? pero no incluyamos a la mexicana por ahora, la mexicana está en México, osea muy lejos. Irene está cerca, vive a unos pocos kilómetros de mi casa.
-Tu vida se pudre y empiezas a oler mal, desvarías, alucinas como un drogo. Por eso estás solo, se han ido todos los que creías amigos, los que creías o eran tus íntimos amigos: Irene, C, tu hermana, tu pasado de pequeñas formas y colores, tus sueños, toda tu vida, el amor por tu vida, el amor de tu vida.
-Pero yo amo mi vida, esa es la verdad y no hay otra. Le podría contar a C que me escribió Irene, pero yo no quiero a Irene, podríamos decir que una vez, más atrás, fui deslumbrado por unos ojos, por una forma de ojos, por un color de pelo, por una manera de reir; pero se apagó, no hay más Irene.
Se atochan las ideas, no puedo ordenarme, necesito apagarme para reiniciar, debo descansar, no quisiera que se siguiera muriendo nadie más, ¡¡no se sigan muriendo por favor¡¡, ya paren de enfermar, de deprimirse y de envejecer, paren de matar, ¡¡¡¡PAREN¡¡¡¡.
Tenía un revolver en mi casa y se perdió ¿cómo es que puede desaparecer algo así de una casa? hace años tiré las municiones al canal porque un amigo (uno que creía mi amigo) me dijo que con el tiempo las balas se ponían sensibles o se echaban a perder, y podía ser peligroso: si uno las quería usar no funcionaban o, al contrario, podrían reventar al más mínimo estímulo de temperatura o golpe. Pero ese revolver de mierda ¿dónde está? boté las balas, pero esos eran otros tiempos.