La hora más esperada del día, la hora de acostarse y de apagar la luz. La hora más deseada ha pasado a ser la hora en que el día finaliza. Todo el día esperando este momento que es como una muerte, que es también oscura como doña muerte, pero no hay muerte.No comprendo la risa de la gente, ni sus ganas de hacer cosas y moverse, se me hace difícil entender sus maneras de ser tan preocupadas y tan despreocupadas a la vez. No entiendo por qué insisten en reproducirse y producir ¿por qué eligen vivir en una ciudad? No entiendo por qué no toman una decisión propia, no los comprendo, yo no soy gente. Una amiga siempre se preguntaba ¿Por qué la gente es tan gente?
Horas después de lo anterior:Estaba soñando algo y no recuerdo qué, sólo me desperté y lo hice muy triste. El día afuera arrecia, yo aquí dentro de mi pieza oscura, las ganas de dormir se me van, pero no la modorra y las ansias de no levantarme de la cama. Me meto a Youtube y recopilo videos y canciones de cuando era más joven, videos que en esa época tuve nula o muy poca oportunidad de ver o escuchar. Hay de todo, inclusive trozos o sinopsis de películas memorables para mí; imágenes y sonidos que se me metieron dentro. Con esas recopilaciones intento reconstruirme tal vez o explicarme, encontrar las constantes que me persiguen y que sirven para establecer puentes. Por supuesto que dentro de esta lista de cachureos están esos inevitables fetiches: películas con escenas de torturas y videos, de mujeres monstruosamente tetonas; se podría decir que se trata de una lista miscelánea y variopinta.
C dice siempre "esto atrapada", yo digo ahora "estoy atrapado".
Ayer hubo un terremoto en centroamérica. C está viviendo en centroamérica. Le escribí una carta preguntándole cómo estaba, me dice que bien. Ella no sabe qué hacer con su vida, yo tampoco sé qué hacer con la mía. Uno es la evasión para el otro.
Escribir como un loco, ese fue el consejo que me dio mi querida C cuando un día le dije que me sentía enfermo y triste y es la terapia que yo mismo le había recomendado a ella.¿Y quién es C? C es algo así como una amiga imaginaria, un amor platónico, platónico dentro de la misma categoría de los amores platónicos que un día se transformó en real, de carne y hueso, con voz de verdad y una historia suya propia e independiente de cualquier otra, independiente de la mía ¿no me creen? ojo que no hablo aquí de metáfora alguna.
-C ya no está igual que antes, ya no me pesca tanto, no tiene esa desesperación de antaño. Volvió a estudiar a la universidad otra carrera y puede que sea eso lo que la cambió, pero no sé. No dejo de sentirme solo, por eso extraño sus mensajes, sus fastidios, inseguridades y palabras de amor; tal vez ya no le intereso y claudicó. No sé, tal vez no sea eso. Hace unos días se le murió un tío muy querido para ella; como que le tendió a resucitar la pena perenne de antes.
-Hoy me asomé al chat, pero no respondió; salí del cyber y caminé melancólico a la casa mirando unas nubes que volaban arriba en el cielo pensando que ahora sí que me quedé botella. Me sentí flaco y con sueño; llego a la casa, el teléfono no suena, nadie escribe, los argumentos de cualquier clase se van acabando como el dinero.Es la tarde. Vengo al cyber; C no está. Había pasado en la mañana y tampoco estaba. Ninguna palabra, ningún mensaje, es decir, sí había algo, era una carta de ella pero era de esas masivas.
-Estando acostado con C, a veces ella se daba cuenta de mi ausencia; no me lo decía, claro, pero lo percibía en su mirada, entonces se boquita parecía más pequeña y más tiernas sus orejas.
Si yo estaba presente, digamos con una presencia superintensa, y le tocaba el cuerpo con la máxima lujuria que permitía mi cuerpo y la miraba directo a los ojos con ganas de devorarla y beberla, ella bajaba la vista y me parecía una niñita vergonzosa que sólo espera una caricia como si fuera una gatita minina.
Paseábamos por el roquerío; yo temía todo el tiempo que ella tropezara y cayera sobre una roca filuda. Quería acercarse lo más posible a la rompiente para, desde ahí, contemplar el océano y tomar algunas fotos al ocaso. Me ponía nervioso su persistencia en querer acercarse más y más al rompeolas. Nos sentamos arrimados uno contra el otro, fumamos, pero ella se fue; esta vez la ausente fue ella, se le humedecieron los ojos y yo no la pude asir. La abracé, pero ella no estaba. El viento húmedo nos levantó de ahí (nos estábamos cagando de frío) y regresamos a nuestra cabaña refugio.
Ya estarás haciendo tu vida normal, con tus propias rutinas, la actividad y la distancia, sobre todo la distancia, nos irán borrando. Miro las fotos y parece increíble que todo aquello registrado en esas imágenes haya ocurrido; ¡imposible¡ pero ahí están los documentos de prueba que dan testimonio de que lo pasado no lo imaginé.
A C le gustaría ser un árbol; se fascina con la figura de la silueta de una copa o el follaje de un gran árbol frondoso. Todos eligen águilas, mosquitas, cóndores, leopardos etc etc. C fantasea con transformarse en árbol, en reencarnarse en uno cuando esta vida se le acabe. Yo pienso que ella fue árbol en otra vida pasada y, por cierto, fue feliz en ella. El árbol C seguramente viviría en un bosque y ahí no estaría sola, recibiría el agua lluvia en sus hojas y se comunicaría conmigo a través del viento.
-Estoy ebrio con no sé cuantos vasos de Martini, ebrio, ebrio, muy ebrio ahora mientras escribo; así de borracho debería haber estado contigo, C. Estando así de curao me pongo a hablar contigo a pesar de que te encuentras a miles de Km de distancia y quisiera decirte tantas cosas y hacer otras muchas.
-Ya no hay borrachera y el mundo vuelve a ser igual que siempre, sin nada que impulse. Otra vez la noche y otra vez la página en blanco.
-C se aleja de mí, lo hace sutilmente; ella dice que soy yo el que se aleja ya que ya no me conecto, pero la verdad es que es ella la que no me escribe ni se muestra recurrente como antes; en fin, era de esperarse, tenía que ocurrir; cuando ya no haya más C, entonces sí que estaré solo.
-Ayer leí una carta de C. Por algo que me cuenta reparo en que mi amiga a subido un escalón a dado un paso o, si quieren, experimentado un cambio. Me da por decirle que ha madurado, pero no sé cómo tomaría eso de "madurado" (la chica tiene su dignidad y orgullo).
-C está bien o eso me dice ella. Me cuenta que ya no llora tanto y anda con energía. Se cambió de trabajo y de casa y puede que eso le ayude a estabilizarse; la verdad sospecho un poco de desinterés hacia mí, tal vez se puso de novia con Carlos; Carlos es un tipo que conoció meses atrás, puede que se acueste con él. Me quedo un poco triste pero ella está bien y eso es lo importante.Toda la historia de C es sólo mía y nada más, es lo único mío y solo mío.
-Más de dos horas chateando con C ¿es eso sano? en relación a mí y habida cuenta de mi situación precaria, no lo es; es un autodiagnóstico. Ahí estaba ella, de buen humor, ha dejado la mala onda y la pena un poco relegada, la dejó acá conmigo.
-C dice que el año 2012 se acabará el mundo, en realidad es lo que vaticina el calendario maya. Me he cansado de creer en el fin del mundo, no llega nunca; cuando esté feliz seguramente llegará, así son las cosas.Podría suceder algo que cambiara todo, pero absolutamente todo; que cambiara los puntos de vista y la percepción de las cosas, la organización social, las formas de vivir.
-El Viernes estuve con C. La noté distante, me dio la impresión de aburrirle, no la culpo por eso, a veces no sé qué conversarle.C es impulsiva y de un carácter difícil, es alcohólica y cada cierto tiempo le viene una urgencia por desaparecer o, más bien, de huir, de evadirse de su entorno; yo también soy así en cierto modo ¿en cierto modo? jaja, pero si en estos momentos vivo evadido, tal vez la palabra exacta no sea "evadido", suena mejor "escondido" nooo, no suena mejor, suena horrible.Quisiera escribirte algo, C, mas no sé qué. No puedo conciliar el sueño durante mis noches, las goteras de mi interior me lo impiden.
-Hoy siento que mi vida vale mierda; vale verga diría C.No me dieron ganas de hablar con C hoy; los Martes casi siempre hablo con ella; su distancia durante las dos últimas conversaciones me decidieron, aunque me dejó unos comentarios tiernos en las últimas entradas del blog.La verdad es que me siento como las huevas y cada día va increscendo ¿hasta donde llegaré?
- Te noto tan distante, niña tetona ¿pensarás en mi? ¿me pensarás en estos instantes?
-Sigo notando distante a C, hace casi un mes que está así. Hoy me dijo que se sentía enferma, que un compañero de trabajo le había pegado la gripe. Ya no tiene entusiasmo. Inevitablemente me paso el rollo de que perdí interés para ella, que lo pensó mejor, que decidió que yo era un cero a la izquierda, alguien monótono, pegado en el tiempo, un alma vieja que no sirve para mucho. En una carta intenta explicar su distancia diciendo que no soy yo, sino que es ella, ella que siempre se hace demasiadas expectativas, que sueña demasiado, que es una idealista recalcitrante. De modo que la "culpa" es de ella; C pretende que diciéndome eso quede indemne, ileso, tranquilo; tengo la culpa de que ella tenga la culpa...y tiene razón. Ya creé un vínculo con ella y se me hace difícil prescindir.
- Hoy supe que C se acuesta con otro, se llama Carlos. Carlos la somete, la azota y se lo mete, y ella goza, goza mucho; todo eso me contó ella misma. Ahora estoy en la cama y no puedo dormir, no obstante tengo mucho sueño y gran cansancio. Pienso y pienso y a fuerza de pensar mucho ya no pienso en nada.Inevitablemente sé que C comparará y sacará conclusiones. La distancia nos separa, nos confunde, provoca nuestros malentendidos, tal vez nuestra relación tuvo su origen en un malentendido. C ya sabe que estoy loco, no sé en qué momento se dio cuenta, puede que lo haya sabido desde el primer momento. La nuestra es una relación cibernética con salpicones de relación real y en vivo; no me quejo, esto iba a suceder y yo lo sabía, pero más bien tenía en mente que......
- A veces me hago esta pregunta ¿de qué se trata la historia de C? ¿por qué ocurrió lo que ocurrió? ¿o es que no entiendo a las mujeres? o más aún, puede que no comprenda nada de nada acerca de las cosas de este mundo y de los seres humanos; no estoy siendo exagerado al afirmar lo último.
-Eché una mirada y C no estaba, tampoco ninguna carta a mensaje como los que me enviaba antes; tal vez haya encontrado algún novio y ande entusiasmada y yo aquí de tonto preocupado. Al menos ya no se ve triste ni depresiva, hay una posibilidad de que nunca lo haya sido. No sirve darle más vueltas al asunto.¿Estarás pensando en mí, C? intuyo que no.
-C se enfrió en relación a mí, ya no le entusiasmo, era de esperarse, pero ¿tan abruptamente ocurrió? después de todo, sólo era un sueño.
Ayer hablé con C. Me dice que ha caído en una modorra indiferente frente a lo que le rodea, me describe un panorama y estado de ánimo que yo bien conozco y lo mismo de siempre: que me quiere, que quisiera abrazarme, que me extraña; yo le devuelvo las expresiones, pero a veces no sé qué decirle.Estuve mirando las fotos de C. Descubrí un albúm antiguo. Se ve más bonita en esas fotos, claro está, más joven. Siempre aparece abrazada de la gente. En otras imágenes le aparece en la mirada un dejo de melancólica resignación, como si estuviera pensando, "siempre estaré sola".
-C me dio filo y creo que esta vez es en serio. Cuando esa niña toma una decisión, me parece que es indeclinable. Se fue, ya no más C, no más chateos, no más C. C anhela tanto y sé que su llanto debe de ser copioso. Me preocupa, le puede pasar algo.
-En un rato más iré a darme una vuelta por el cyber. Sé que no encontraré ningún mensaje de C, pero de todas formas iré; la esperanza nunca se va de la vida de las personas, la esperanza de algo distinto, aunque sepamos de antemano que lo que viene es siempre lo mismo, y lo sabemos con certeza, pero la esperanza no se va.Fui al cyber y C había escrito. Su carta era desesperada -no sé qué hacer, estoy en el abismo, estoy mal- me decía. A la tarde me dejé caer otra vez en el cyber, abrí mi correo y había una larga carta de ella. No era suplicante esta vez, sino reprochadora; me decía que la había herido profundamente, que me amaba, que por eso estaba precisamente dolida, que yo había construido una coraza que ella no podía penetrar y otras lamentaciones. Y todo fue porque yo le dije que ya no estaba tolerando sus victimizaciones, que me hacían sentir culpable, que con culpa ya no estaba dispuesto a vivir. Me dice que no quiere dejarme, pero no para el lamento; la verdad me está fastidiando, al parecer no olvidará fácilmente y entonces todo se perjudicó. Me informó que borró su blog; es muy desalentador eso.
-Hoy hablamos otra vez, seguía ofuscada, yo no sabía qué mierda decirle; había comenzado otra vez con su lluvia de recriminaciones, entonces me di cuenta que prefería cortar el vínculo con ella, pero el hecho de estar otra vez hablando con ella implicaba que el vínculo se había reanudado. Tal vez tenga razón en enojarse, la cosa es que luego del arrebato pudimos hablar, conversar otros temas y al parecer se distendió la escena, ya no estaba enojada o eso aparentaba.
Siento que mi vida se pudre, se descompone; me agusano. Tengo algunas heridas que yo mismo me profundizo, otras que huelen mal.
-Sí, a C también le pasa como a mí; cada vez que se presenta algo que pueda ser asociado a cuando estuvimos juntos, se transporta: el parque forestal, el barrio Bellavista, una brisa nocturna, el metro etc.
-Son pasado las 12 de la noche. No logro conciliar el sueño, miles de ideas pasan por mi cabeza pero ninguna en especial se queda, se podría decir que mi cabeza está en blanco. Quisiera que se asomara algún esbozo para algún cuento pero nada hay. No se me hace fácil escribir, tampoco leer ni dormir, pero menos estar despierto.No se puede volver al pasado porque ya pasó, sólo nos queda recordarlo y así prepararnos para el futuro; bueno, no siempre el pasado nos sirve para elaborar el futuro, sobre todo cuando no se quiere seguir avanzando, sólo quedarse uno encerrado en la caverna para no tener que quemarse los ojos con la luz del sol. Me gusta la penumbra, siempre ha sido así, digo la penumbra y no la oscuridad; la penumbra es una luz más tenue o una oscuridad moderada.Esa noche deseaba salir a caminar con C en medio de la oscuridad, por entremedio de la penumbra, dejarnos llevar por el viento y seguir cualquier sendero que nuestros ojos apenas pudieran ver; revolcarnos en algún lodazal, desnudarnos a la intemperie con la seguridad de que la negrura de la noche nos protegería, pero C tenía frío y le había dado un "aire" que le tenía la espalda para la cagada; tan sólo conformarse y meterse a la cabaña y acostarse temprano.El primer día de su visita nos metimos a la catedral. Tomó algunas fotos con su cámara digital, hubo de usar flash ya que esa iglesia es algo oscura (penumbrosa). Debajo del altar hay unas criptas donde están sepultados los cardenales célebres. C no quiso bajar a las tumbas, tampoco fotografió las imágenes de la virgen del Carmen ni la del padre Hurtado, me extrañó eso, fue algo así como un miedo atávico, me extrañó porque se trataba de C; en cambio le tomó fotos al arcángel Gabriel y a san Miguel atravesando con su lanza al dragón, por alguna razón que no me quiso explicar no encuentra que esas imágenes sean tan sagradas.Estamos tan sincronizados que es muy posible que en los instantes en que escribo esto, C esté también recordando su venida y nuestro paso por la catedral; nada esotérico o mágico es, tan sólo la sincronía de nuestras cabezas. ¿Serán las dos o tres de la madrugada? es muy posible.La ventana de mi pieza está abierta, se escucha claramente la gotera del lavadero del patio, debajo de este se forma, digamos, una pequeña gruta húmeda; si mi tamaño fuera miniaturesco ese sería un buen lugar para vivir durante el verano caluroso y, también, para botar el submarino y zarpar por el desagüe río abajo.
-La depresión es asquerosa y maloliente me dijo una amiga (que por cierto es depresiva).
-Página en blanco.Desde que sucedió el fiasco con el computador no se me ocurre nada qué escribir y tengo necesidad de hacerlo, hablo de escribir cuentos y específicamente de continuar la historia que ya había comenzado y que se me quedó atrapada en la memoria del computador. El caso es que sólo una parte del cuento se quedó prisionera. Me había quedado tan bueno el relato ¡pucha¡
Uno puede recordar hacia atrás, hacia lo que ya pasó y puede recordar hacia adelante, hacia lo que vendrá o imaginamos qué sucederá y qué, de todas formas (de alguna forma) ocurrirá, mas los recuerdos, si uno se detiene a pensar minuciosamente, son sólo recuerdos, sin categorizaciones, sin hacia atrás ni hacia adelante.