Tuesday, January 29, 2008

NAVEGANTE ORATE V.

Quieres escribir algo, pero no encuentras qué; si no hallas nada, es fácil, deja el lápiz y cierra el cuaderno y vete tranquilo a ver tele, o vete tranquilo a caminar por la calle de noche para ver si te topas con algo o alguien interesante, tu animal de poder o con alguna bruja-pitonisa; pero sucede que si dejas el cuaderno no quedas tranquilo, ¿qué puedes hacer entonces?.
Dejo correr todas las imágenes y todas las fotografías que tengo archivadas en el estante y en la cabeza. Comienzo a dibujar y recortar de diarios y revistas lo que me interese y hago unos cuantos collages que pego en la pared a modo de jeroglíficos y testimonios. Calma momentanea. Con un mapa así, la navegación (la búsqueda) tiene cara de facilitarse.

La botella está vacía.

Una botella busco, ¿la has visto?, ¿has visto una botella azul?, te la describo: está casi vacía (casi ah) con un poco de perfume dulce y suave que va aromando su deriva, porque claro, esta botella va navegando y lo hace a la deriva. Antes me metía en los cines por si allí estuviera encallada y callada en una isla y aislada, y sentada, sentada bien adelante en primera fila, donde casi nadie se sienta. Ya no voy al cine, andamos escasos de billullex y entonces ......entonces ¿dónde la busco?. Puedo retroceder y revisar una tras otra las páginas, pero eso no resulta y cuando lo hago dura lo que dura una cagada en el WC.

Una botella azul a la deriva. En mi velador tengo una botella azul de un perfume que ya se acabó. Te gusta tomar esa botella -que es una botella de vidrio azul- y, a modo de lente, ponértela en los ojos y mirar. La realidad que se ve teñida de azul, el azul es oscuro pero claro, el azul de la mar océana.

Tuesday, January 22, 2008

NAVEGANTE ORATE IV .

Para no perder la noción del tiempo voy registrando la fecha en la bitácora de navegación.

No es necesario casi que diga que por más esfuerzos que haga no puedo aplicar un sistema que regule mis quehaceres más cotidianos y aún más, una disciplina que guíe y determine toda mi existencia, sencillamente no lo puedo hacer; cuando intento hacerlo -porque lo he intentado y muchas veces- finalmente termino por deshechar cualquier horario u orden preestablecido para un día, una semana e incluso un mes. Sin embargo no podría decir que mi vida es desordenada. A mi vida le hace falta un buen drenaje, eso es todo.
Pero es verdad que tengo algunos proyectos, ciertos programas autodidactas de estudiar o reestudiar la gramática castellana, de aprender algún idioma extranjero, de ejercitarme algo en la lógica, de escribir con más periodicidad, de terminar de leer unos libros bastantes gruesos que tengo en la repisa, de releer otros .....deseo .....deseo poder convertirme ..........en un ser gentil para así ser hermoso, para hermosear los árboles, el cielo, la gente (incluso la gente), para hermosear y pintar por donde voy caminando, cuando saludo, cuando doy la mano o un beso ........para que lluevan centellas y tal vez pétalos.
Eres lento para captar y seleccionar esos episodios tan importantes y eres corto de genio.
Dicen por ahí que soy corto de genio porque no he sabido qué decir, porque en muchas situaciones se me acaba el tema y, por ende, el diálogo ¿lo dicen porque me quedo callado?. Si, lo reconozco, soy corto de genio, mas no es por corto de genio que cállome o que no hable, aunque no lo fuera en silencio siempre estaría porque no es mucho lo que para hablar hay con la gente en el trato gentil. Pero hay días en que no soy corto de genio.

Monday, January 14, 2008

NAVEGANTE ORATE III .

Por ponerle un nombre (arbitrariamente) llamémosle "trato gentil" al trato con la gente. Pues, el "trato gentil" me molesta, lo siento como carga pesada, huyo a mi modo de la gente; pero hacia donde mire hay gente pululando y moviendo sus hocicos y repitiendo siempre la misma mierda. Uno puede hacerse o dárselas de estoico y traspasar con los ojos toda esa ropa, toda esa carne animada o, como hago yo cuando voy a la ciudad, mirar las gaviotas del rio Mapocho cuando vuelan o mirar la lontananza de la cordillera. Uno puede hacer eso, pero no por mucho tiempo, la fuerza de las situaciones del día, las que se presentan cada cierto tiempo te obligan a entrar en trato gentil, aunque tú no quieras; después de todo, a veces (sólo a veces) no es desagradable del todo hacerlo.

De repente, como para hacer tiempo o si se quiere, no desperdiciarlo, ajusto el lente especial de la retina loca y en vez de disparar miradas a la lontananza, lo hago hacia la misma gente. Está claro que el lente especial de la retina loca hace caso omiso de la gente ya que es un artefacto destinado a localizar navíos a la deriva o botellas azules y flotadoras; y así paso el tiempo para eludir, entre otras cosas el trato gentil.

El arte de eludir el trato gentil, el arte del ensimismamiento.

Pero hay algo que no puedo evitar cuando miro al montón de gente pululante en la calle, y es que la vista tropiece con un par de tetas grandes y bien formadas, un culo bien hecho o unas piernas de gladiadora. No importa si la gladiadora pertenece a la masa gentil o no, los ojos tropiezan igual. Y de aquí que no soy ningún místico como algunos pretenden, experto en el arrobamiento y el dominio del propio cuerpo; no lo soy, cuando lo sea les avisaré.

Si hubiera una, sólo una botella a la deriva.

Tuesday, January 08, 2008

NAVEGANTE ORATE II .

Te sientes nada. Si hubieran más nadas navegando por ahí a la deriva, si hubiera sólo una nada, sólo una (si la hubiera ¿qué?). Siempre ha sido así, desde que nací o tengo noción de mí, siempre.-¿siempre te has sentido "nada" ? o ¿siempre has navegado a vela?. Si hubiera una sola, sólo una nave en el horizonte. Las euforias que tengo a veces son tan artificiales como si hubiera consumido estimulantes (y conste que yo soy un consumidor de desestimulantes). Esas euforias vienen y se van, no alcanzo a agarrarlas y si supieran ustedes en qué consisten esas euforias no lo creerían. Por ejemplo, les voy a contar de una pequeñísima que aterriza sobre mi cabeza y que se manifesta por segundos o milésimas de segundo; es el aroma de algas marinas del shampoo que uso para lavarme el pelo. De repente viene y se esfuma y me gusta que venga, que me de ese pequeño e inexplicable éxtasis que me alegra, que (por billonésimas de segundo) me hace cerrar los ojos de felicidad; fugaz felicidad, microbiana en realidad. ¿Cómo es que el olor del shampoo puede provocar este efecto?. Es irracional o aparentemente irracional, pero tengo una teoría al respecto, una simple y evidente hipótesis explicativa del fenómeno. El aroma ese convoca algo, convoca muchos algos, hace comenzar una asociación extraña de formas, imágenes, colores, sonidos que no son exactamente ni formas, ni imágenes, ni colores, ni sonidos; aunque si lo son.

Si tan sólo hubiera una sola, sólo una nave.

Pero ¡que sensación más tonta y ociosa¡

Son los aromas que me hacen continuar, que activan mis articulaciones, que envían señales a los músculos para que trabajen y que hacen que me lave la cara, el cabello, el cuerpo entero, que lustre mis zapatos, que coma algo. Son esos aromas, los que por asociaciones mil, asociaciones misteriosas y sin embargo amigas, muy amigas, son ellas las que como poner ají en el culo o ducha de agua cordillerana, me tienden una manito y pueda, yo, hacer mis eternos ejercicios físicos y mentales y escribir lo que escribo y leer lo que leo y hablar lo que hablo, y desear la esperanza y querer más de lo que abunda y que nadie ve.

Si hubiera sólo una, sólo una nave, me conformaría.

Friday, January 04, 2008

NAVEGANTE ORATE .

En verdad parece que te hubieras perdido en el camino, que ya no sabes lo que vendrá, ni lo que quieres, que tu sentido de orientación quedó anulado, que tus sueños son como una página en blanco; hasta tú mismo a veces lo crees llegando a extraviar la mirada y sintiendo un dejo de culpa por eso, pero no te has perdido y sabes muy bien hacia donde te inclinas.
El dilema es que se trata de "imposibles", océanos inmensos de "imposibles"; ese es el dilema y el otro dilema es que no divisas ningún navío que navegue hacia estos mares; este último es el gran, gran dilema.

Se tiene la sensación de que la vida pasó demasiado rápido; otras veces de que un punto determinado en algún lugar del pasado, es muy lejano, y por tanto que la vida ha sido larga y lenta.
Pensé y pensé y me dije, la vida va muy rápido y tú vas lento, te cuesta darle alcance. Pero insisto, soy el único navegante visible en el horizonte que se dirige hacia el gigantesco mar de "lo imposible". Mi nave es una botella vacía y liviana.