¿Cómo puede definirse la neurosis? Definirla ya no en un sentido técnico ni riguroso sino en la acepción vulgar y corriente. La neurosis es una incapacidad para ser feliz o un estado perenne de infelicidad: todo está mal, todo es objeto de preocupación y angustia; la soledad aparece en cada espacio, no se puede andar de buen humor o sonreir siquiera, ni dormir tranquilo; las desdichas son tantas que la tristeza se presenta como el ánimo más sensato. Y, lo peor, es que el neurótico no alucina, su visión es clara y lúcida porque todo es irremediable o, al menos, precario. El neurótico ata cabos, hila fino, finísimo y ciertamente, todo está vinculado con todo, todo se relaciona con todo y, por tanto, todo mal.
A veces, a uno le gustaría compartir sus secretos con la gente que ama y debatirlos, conversarlos, analizarlos y reir como en un diálogo de una tarde o sobremesa, pero uno debe, necesariamente, estar solo para ciertas cosas.
Hoy sólo tengo ganas de morir, hoy, es hoy,tan solo hoy,hoy tengo ganas de morir, si,morir;no me preguntes por qué, porque más ganas me darán,no me preguntes por favor.Sólo quiero una palabra dulce.
Siempre estoy hablando, monologando y escribiendo y pensando que sólo deseo estar tranquilo, y es que no tengo paz; mi espíritu está atormentado. Tal vez la palabra atormentado sea exagerada ya que es claro que hay otros que si están atormentados. El rollo es que vivo inquieto.Inquietud es el quid de esta cuestión.Hoy me quedé solo en casa así que voy a aprovechar para leer lo más que pueda. Esta novela está muy larga, pero no da lata ir quemando las páginas, se vuelve estimulante.
Me asomé a la pantalla idiota hoy y no vi a C. Hice la promesa de no volver al internet dentro de tres meses, aunque debería prometer un periodo más largo.Las ganas de no querer seguir, las nulas ganas de vivir ¿para qué? esa es la pregunta que se viene repitiendo a cada momento del día.¿Qué es una oración? ¿qué es una plegaria? sólo palabras que se dicen con cierta cadencia y cuyo objetivo es lograr una concentración del que reza para que se desligue del tren llamado angustia. Después de la oración se supone que el suplicante debe sentir cierta paz espiritual o tranquilidad de haber cumplido un deber necesario, el deber de haber "hablado" con la divinidad. En realidad las preces no sirven para los supuestos objetivos, tampoco ayuda a hablar con alguien ¿se le quitó, acaso a Jesús, el miedo después de haber rezado en Getsemaní? ¿estuvo más tranquilo?, ¿en qué le ayudó la oración? Pero tal vez el rezo haya cumplido su fin en ese caso después de todo. Mientras Jesús oraba, disipó sus ganas de huir como rata, de apartar de si el caliz amargo.