Leí sobre Patricia Highsmith, una mujer fascinante. Se veía linda cuando joven, ya anciana tenía cara de vieja borracha, no en vano era alcohólica; pero de joven era muy linda, atractiva; hay unas buenas fotos de ella en internet; me gustan dos de ellas: en una aparece con una melena, la raya a un lado y el pelo cubriéndole casi la mitad de la cara, un peinado medio andrógino; en la otra foto aparece desnuda: flaquita, tetas pequeñas (al menos para mi gusto están chicas) está con los brazos en alto mostrando sus axilas, obviamente se me erecta automáticamente al mirar aquella imagen y me la imagino crucificada desnuda flagelada o yo lamiéndole sus sobacos de hembra. ¡Que interesante mujer¡ Fue atormentada, depresiva a cagarse y, por supuesto, tipicamente neurótica. Lo más interesante es que era una misántropa: detestaba a la gente y, a pesar de su lesbianismo, era misógina ¡vaya¡ compleja la chiquilla.
Sí, me gusta Patricia, me gustan sus temas morbosos, cada vez que la vea por ahí la leeré y , por cierto, la recomiendo. Son textos de una rebelde recalcitrante. Pero ¿quién soy yo para recomendar algo? nadie. Sólo quería escribir sobre esta mina que me ha estado dando vueltas por la cabeza estos últimos días ¿le gustaría a C? puede que sí, puede que no.
A veces, al leer sobre Tom Ripley, es como echarse una mirada al espejo. A veces, sólo a veces. Pasa a menudo con los libros, no hay que creérsela, son mundos de ilusiones y de juegos mentales ( y hasta emocionales) pero queda ese dejo inquietante.
Patricia Highsmith tenía una relación de amor odio con su madre; me quedo pensando en ello. Otra vez se me viene la imagen de su foto en blanco y negro con su peinado que casi le oculta un ojo. Odiaba a las mujeres, pero ¿qué pensaría de los hombres? sus protagonistas suelen ser hombres. Se me ocurre, al mirar su foto, que era una persona que sólo daba importancia a las cosas esenciales. Son muy pocas las cosas esenciales y algunos opinan que ni siquiera existen. Su morbosidad es atractiva, el misterio es atractivo, eso el lo que pasa. Su pesimismo inspira. Abismo negro y profundo, cayendo a través de él ¿quién sabe adónde puede uno ir a parar? quizás fuera una huevona pesada e insoportable, seguramente así era.

