Wednesday, May 30, 2007

LA SABIDURIA DE TIRESIAS .

Este texto es una adaptación ultralibre de la leyenda griega, por lo que ruego me perdonen, por favor, los eruditos.

Hay varias moralejas en esta leyenda:
de cómo son los poderosos y sus viles actos, de tal forma que nunca confiemos en ellos ya que jamás se preocuparán de nosotros; de lo que es capaz una mujer despechada; de que solamente tenemos, cada uno de nosotros, un solo punto de vista respecto a la realidad, y que hay otro que nunca vislumbraremos; y que las mujeres son benditas en la creación. Si hay otra enseñanza conclúyanla ustedes mismos.


¿Se acuerdan de Tiresias ?. Lo más probable que así, de buenas a primeras, no lo recuerden. Pero tal vez se acuerdan de Edipo, el rey, o Ediporey monarca de Tebas en la Grecia legendaria. Aquel desgraciado que sin saberlo y por una jugada del destino tomó por mujer a su propia madre después de haber matado (también sin saberlo) a su padre Layo. Toda una desgracia ya que todo termina en tragedia. Bueno, en esa historia aparece nuestro amigo Tiresias, reputado sino el más, uno de los hombres más sabios de toda Grecia. En aquella leyenda da muestras de su sabiduría que es tal gracias al poder que tiene para ver en el interior del corazón de los hombres, así como para adivinar el futuro o ver el destino de las personas.
Tiresias era lo que hoy la gente llama "un vidente". Con tales habilidades no nos extrañe que el hombre haya sido todo un sabelotodo. Pero tales habilidades sobrenaturales tuvieron un precio que Tiresias debió pagar con su visión; porque él era ciego. Podía ver más allá de lo que cualquier ser humano alcanza a mirar, pero él era un ciego; sumido siempre en una noche negra y eterna. He aquí el origen de todo eso: de su videncia, de su sabiduría y de su ceguera.

Cuando joven, digamos unos 20 años, tal vez menos, Tiresias ya mostraba curiosidad por el mundo que lo rodeaba y es así como se transformó en discípulo de diversos maestros que le fueron enseñando los secretos de la naturaleza. Estaba en esa noble ambición cuando un día, camino a alguna ciudad en busca de las preciadas lecciones, sufrió un inesperado accidente. Su marcha en el campo fue interrumpida por un fuerte dolor en el talón; era algo así como dos aguijonazos que de inmediato le afiebraron el pie. Una serpiente de extraño color fue la causante. El animal escapó.

Acongojado ante el peligro de morir por el veneno, el joven apretó el paso y cojeando llegó hasta la ciudad. Pidió ayuda, precisamente, al sabio que sería su maestro ya que además era un reputado médico. Fue sanado mediante diversos ungüentos que le hicieron bajar la fiebre y le deshincharon el pie. Aunque sanado no es la palabra, simplemente salvó su vida ya que el veneno le provocó una singular enfermedad que fue manifestándose poco a poco.

Al principio, Tiresias no entendía lo que le pasaba: Notaba cambios en su cuerpo, en su voz, su percepción se trastocaba. Al cabo de 2 meses, cual gusano de seda que se transforma en mariposa, Tiresias cambió de sexo y de hombre pasó a ser mujer. El cambio fue total. Ningún rasgo masculino prevaleció. Ya no había pelos en el pecho, ni barba, ni pelos en las piernas, ni pene, ni testículos. En cambio, tuvo vagina, pechos, voz aguda, músculos poco desarrollados, temeroso por su débil constitución, amanerado, histriónico etc .
Cayó en una profunda depresión. Era como si hubiese muerto o desapareciera. Se dió ánimos y fue al mismo médico que le había tratado antes, su propio maestro. Este no tuvo explicación y se confesó incapaz de sanarlo de su mal, pero le recomendó una serie de otros sapientísimos doctores. Fue donde todos ellos y ninguno le dió la deseada medicina. Ya desesperanzado se dijo a si mismo que lo intentaría una vez más y que si esta vez no resultaba, se suicidaría.

CONTINUARÁ.

Saturday, May 26, 2007

IRE 2.

Irene no me ha escrito. Mañana es 26 de Mayo, día de mi cumpleaños número treintaicinco y aún no me escribe nada. Hace diez días ella cumplió la misma edad y por supuesto yo le mandé mis protocolares felicitaciones.

¡Que manía la mía de aferrarme al recuerdo de Irene¡, ¡que estúpido soy¡

¿Te la jugarías por ella?, ¿arriesgarías por ella algo importante?, ¿cambiarías de vida por Irene?.

RESPUESTA: No, actualmente no, no daría un mísero peso por Irene.

Creo que de parte de ella habría igual respuesta, lo sé bien porque ella como yo, es nacida en el año de la rata, y las ratas somos así, malas y egoístas y nos sabemos malas y egoístas; nuestra astucia nos hace abandonar el barco cuando este se va a ir a pique y no nos detienen problemas morales para hacerlo.
Que conste que los problemas morales no son problemas de estúpidos, los inmorales nunca han sido inteligentes, al contrario -los amorales, tal vez lo sean-

Las ratas, como todas las criaturas inteligentes y bajas, tenemos grandes problemas morales, nos corroe la conciencia y nunca dejamos de pensar en la raíz y efecto de nuestros actos; mas ante la perspectiva de un naufragio, por mucho amor a nuestro barco, por mucho que sea el honor en juego, lo abandonaremos si es preciso. Las ratas no reconocemos esto abiertamente porque, dada nuestra astucia, somos seres llenos de orgullo y altivez. Yo lo confieso aquí entre nos, porque nadie nos ve, pocos nos leen y lo estoy susurrando despacio y casi imperceptiblemente.
Irene sabe que no debe escribirme, eso es lo conveniente ya que no es estratégico; es preciso cortar los vínculos, pero ha de hacerlo con diplomacia, como al descuido, aunque no deja de lamentarlo profundamente (me duele pero la entiendo).
Irene es mucho más rata que yo, rata Taurina con dejos de gata montesa. Yo, en cuanto rata, me sé mediocre porque soy una rata geminiana con un algo de perro salvaje y esa es una combinación contradictoria.
Aunque no me escribes sé que tienes muy presente mi cumpleaños y sé que piensas en todo esto, como pienso yo ya que estamos conectados irremediablemente.

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Hoy es veintiseis de Mayo, Irene no escribió, y fue lo mejor que pudo pasar.

Wednesday, May 23, 2007

INTERROGANTES .



¿Se puede hacer de la soledad un oficio?,

¿se puede ser amigo del viento?,

¿se puede conversar con el viento?,

¿se puede, uno, meter dentro de una gota de agua? ,

¿se puede besar con las yemas de los dedos? ,

¿se puede mirar al sol directo, sin dejar de sonreir?

Tuesday, May 15, 2007

IRE.

Casi todos los días reviso mi correo para ver si Irene me ha escrito. Ya van seis meses sin recibir nada de ella.
Las últimas partículas de motivación, de ilusión y de energía estaban representadas por Irene, pero eso fue hace mucho, mucho tiempo.

Después de los trienta me empieza a gustar el vino tinto y los cigarritos.
Con Irene me gustaba fumar, era entretenido hacerlo, me daba una pequeña euforia bien modesta.

-¿Irene, tenís un cigarrito que me convidís?, ¿ fumémonos un cigarrito, Irene?.
_ya, bueno, fumémonos uno. Los míos son suaves, son cigarros de mina- me dice ella, moviendo el hombro hacia adelante, coquetonamente.

El cigarro que me convida Irene tiene su perfume, su aroma de colonia mezclado con no sé qué; lo sé porque lo huelo antes de fumármelo. El aroma de ella es tan especial, su pelo siempre está impregnado de él.
Nos conocemos hace tiempo, Irene. Me acuerdo que tu niñita era una bebita cuando me percaté de tu existir; ahora es una adolescente.

Estemos toda una tarde de lluvia, fumando y tomando café ¿te parece?
-Ya, me parece.
-Me imagino que sabías que tú me gustabas, ¿no?

Abres los ojos, grandes y preciosos y me miras sin pestañar, directo, como siempre lo haces ante algo que te sorprende. Tú sabías o debías saberlo, pero ya tenías pareja y eras (eres) muy aterrizada.
Te confesé que soy sadomasoquista porque sabía que eso te alejaría de mí, y resultó, te esfumaste y ya no me escribiste más y no hubo citas en cafeterías. Tal vez esa fue una decisión "masoquista" de mi parte, pero era necesaria. Decidí que ya no me gustas, Irene; ahora ya no se puede.
Soñé tantas cosas contigo dentro que si te contara estoy seguro te reirías a carcajadas. Yo simularía reirme contigo para estimularte, lo que no quiere decir que no gozaría, de hecho estaría feliz, eso siempre me producía tu risa: felicidad y ganas de vivir. ¿Suena cursi?, ¿te incomodan mis palabras? seguro que es así, no creo que entiendas lo que trato de decirte, pero bueno.
Te ves más redonda, Irene, hace cinco años eras flaquita. Se te ven bien las curvas y esa tenida roja te hace resaltar las tetas, antes no se notaban. Descubro a una Irene tetona, una Irene madura de cuerpo pero con la misma cara de niña.
Decidí que ya no me gustas. Me cuesta tomar esta decisión. Creo que yo no te serviría, soy demasiado enajenado y te sé de memoria, lo que no es bueno. Adios Irene. Te mostré un poco de mi abismo, un poquito, y bastó con ese poco para que te alejaras, no me quejo, eso es lo que quería. Perdóname, Irene.

Estemos toda una tarde de lluvia fumando y tomando café. Cuéntame tus anécdotas y aventuras, cuéntame de Esperanza, de tu amiga Paula, de tu ex, de tus viajes; dime si ya encontraste un huevón, ¿cómo es?, ¿qué hace?. Háblame de las frivolidades de siempre ¿a qué le temes?, ¿cuales son tus enfermedades? ¿sigues con los fármacos?.
Cuando ya lances toda tu artillería verbal te diré que decidí que ya no me gustas, que me gustabas antes; te diré adios y que fue lo mejor y chao, sigue por tu sendero y yo seguiré por el mío.

"Dos ratas nunca pueden convivir y mirarse de frente sin terminar por odiarse", ¿te acuerdas de eso? yo me acuerdo y me acuerdo también de aquello de que "Cuando al principio, dos ratas se encuentran, se gustan y se admiran mutuamente".

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Trato de tomar los libros y apuntes, ya no para estudiar sino sólo para hechar una ojeada, para mantener en forma mi alicaído intelecto y no puedo, no puedo hacerlo sin tener la sensación de estar perdiendo el tiempo.
Me escribiste, Irene. Te mandé una carta saludándote por el día de la madre y me contestaste. A pesar de que me cuentas algo baladí y de que me preguntas sobre lo que me ha pasado en el último tiempo, tu mail es formal. Me pregunto si he pecado también de formalidad para contigo.
Hace tiempo que no te veo. Estoy seguro de que tu pelo continúa con el aroma de siempre y lo mismo tus mejillas, ¿Será el mismo olor de tu entrepierna?

Me escribiste. No quiero contestarte, pero se que volverás a escribir, preguntándome el por qué de mi silencio, pidiendo cuentas de mi conducta, porque tú eres así, "cada cosa debe estar en su lugar", "todo debe tener el orden correspondiente" y lo que corresponde es que yo conteste a tu pregunta y te diga, cómo estoy, qué estoy haciendo, si me mejoré del sadomasoquismo, si tengo planes, si se me pasó la depresión, si tengo pareja, cuales son mis proyectos y bla, bla, bla, bla.
No quiero contestarte, pero te confieso que eres una obsesión para mí, casi un fetiche, como otros que tengo; incontenibles y desesperantes, depravados y molestos, esclavizantes y dulces.

No te enojes conmigo. A veces yo me he enojado contigo pero no sirve de nada.

Irene, el color miel de tu pelo.
Irene, tu olor especial.
Irene, tu rostro sin maquillar (como te gusta y me gusta) .
Irene, tus carcajadas , tus ojos rasgados.
Irene, la loca y neurótica, la frivolona.
Irene, la arisca, la gata montesa.
Irene, la calculadora, la mujer insoportablemente practica, la que no sueña.
Irene, la mujer conservadora, la revolucionaria de cafetería.
Irene, la farmacodependiente y encubiertamente drogadicta.
Irene, con tus arrebatos de manipulación y bondad.
Irene, la endiabladamente coqueta y hermosa.

Nunca lloras, Irene, eso dices, pero no es así. Cuando llores llámame y nos fumamos un cigarrito.

No sé qué contarte, no creo que entiendas si te cuento que me encuentro en un abismo oscuro y profundo, ya que estar en un abismo es, para tí, una desubicación, un desorden, algo que no está en el lugar correcto en donde debe estar. Estar en un abismo no sirve para nada, y lo que no sirve debe irse a la basura y punto.

Una vez, hace años, pensé que tú y yo hablábamos un mismo idioma o transmitíamos en una misma frecuencia.

Me gustaba tu cabello, Irene.

Creí eso de la igual frecuencia porque soy soñador y me autoengaño. Lo pensé porque, como tú eres arisca y yo un salvaje, entonces sentiríamos igual, pero no sé, parece que estoy errado; tú eres una güiña, una gata montesa, y yo un perro salvaje desgreñado que busca a su jauría.

Ya viene tu cumpleaños y la obsesión compulsiva de saludarte me hará escribirte. Tendremos la misma edad , ¿qué te parece?

Tuesday, May 08, 2007

ESTOY PREVIENDO


Estoy previendo que dentro de poco tendré que ir a la costa. Sólo iré para sentarme en un roquerio, en un rompeola para así escuchar los resoplidos del mar que vienen a ser como los nacimientos de los vientos.
Si se piensa bien, el viento siempre nace del agua, aunque no venga del mar. Cuando el viento nace de la montaña es porque el frío de la nieve (que es lo mismo que agua) hizo que el aire se hiciera pesado y obeso, y entonces aplasta al aire de más abajo, el que sale disparado hecho viento, como un peo.
Ojalá que el viento no se aleje, confío en él y en su persistencia.

Thursday, May 03, 2007

SE ME ANTOJA

Cuando me puse a crear historias morbosas pensé que saldrían centenares de la fábrica, pero ahora veo que se me han agotado. Es que, al parecer, no soy tan morboso.



"SE ME ANTOJA"


Se me antojó de repente
que las historias morbosas,
esas sádicas, aquellas masoquistas,
habían sido una pura sandez,
una huevada sin sentido,
algo para tener de qué conversar,
un pretexto para rellenar un blog,
una siembra esteril en una tierra mula.

Se me ocurre que yo mismo soy un mulo,
que viajo montado en una mula,
que mi vida entera ha sido una mula,
con amores mula,
que disfruto con la estación más mula del año,
que he tenido amistades mula,
que las mujeres que me gustaron eran unas mulas.

Veo que (me imagino) mi era es mula,
que el mar se vuelve mula,
que las personas nacen muertas,
que es aburrido saber de antemano lo que viene,
que es insufrible ser profeta y la ciudad misma
y que de la nada no nace nada.

Pero dejemos eso,
calmémonos, respiremos hondo,
no tomemos tanto café, preparémonos,
tratemos de conciliar el sueño
y aprovechar el sol oblicuo de otoño.

Hay que observar las señales,
interpretarlas con calma;
por alguna razón el diablo ha
tocado la retirada por ahora;
hay que mirar con atención las señales.

Ya se apagó el sol triste de Marzo.