No invoques a la muerte, no pronuncies tantas veces la palabra muerte porque ella escucha y siempre termina atendiendo al llamado. Es así, créeme, la palabra es poderosa, aunque no parezca, aunque sólo sea un juego de palabras, las palabras sirven y llaman y matan y hacen vivir. Todos somos brujos y magos. Esto es sólo un conjuro, osea, palabras y nada más.Primero fue el verbo: hágase la luz y la luz fue. Bastó pronunciar el "hágase" y se hizo el mundo y bastó que Lilith pronunciara el nombre de Dios para que se mandara a cambiar del Edén y fuera ella también una diosa. Bastaría una palabra y Lilith vuelve a entrar.No repitas muerte, déjala sola, deja que ella venga solita cuando se le de la gana, cuando esté aburrida.
Encerrado en la habitación, luces apagadas, todo oscuro, absolutamente oscuro; lo mismo da abrir o cerrar los ojos. Se escuchan los rumores del afuera, del exterior temporal que trascurre ignorante y displicente de esta mi oscuridad .... y es una enfermedad categorizada por este mundo que no es el mio.
En cierta medida me he transformado en un farero; ojo que digo "farero" y no "farrero". El farero no puede moverse de su puesto, siempre pendiente de lo que se observa en el horizonte, con determinadas rutinas preestablecidas, sagradas más que compulsivas; con un ave lisiada por mascota, con los recursos al mínimo y menos aún, una dieta espartana, la pornografía y la lectura incesante por entretención y una bonita atalaya; una vez a lo lejos recibiendo mensajes. Pero no soy farero, no hay mar tempestuoso (está lejos), ni cielos grisáceos y está todo lleno de multitud de gentes que no paran de hablar. A los 36 es ridículo ser romántico.
Y tú ¿me preguntas quien soy?
yo soy tu demonio,
tú deseas esto,
yo soy tu demonio, el que también vive dentro de tí;
tú ya sabes y lo sabes sin saber,
miedo,
atracción.
Estás en tu abismo y quieres salir,
¿hacia dónde?
no hay cielo, sólo abismo.
Buscaste a tu demonio de la guarda y aquí estoy,
le rezabas todas las noches,
me rezabas,
oras arrodillada y desnuda.
Soy tu demonio, lo contrario de angel.
Lo opuesto a la esperanza no es la desesperanza.
Te preguntas quien soy,
yo soy tu demonio,
el que siempre estuvo ahí, detrás del espejo, detrás de la pantalla,
en el fondo de las aguas azules.
Camino en las mañanas y en las tardes por las calles alumbradas por este sol desteñido. Todos hacen su vida, todos con vidas normales con futuros y pasados que ya pasaron; todos con proyectos más o menos uniformes, todos caminando sin buscar nada.
Busco cosas nuevas en las esquinas y en el cielo; busco autos y personas, nubes y animales; busco y nada, nada. Camino y camino; avanzo manzanas sin descanso. Llego a un barrio que no conocía y me meto a un cyber-café. Busco las cosas nuevas en el internet y no las hallo. Salgo del cyber y camino un poco más allá para meterme a otro cyber como si el internet de este fuera otro internet de un mundo diferente al anterior; busco en esta red y cero son los resultados, chateo un rato y cero son los resultados, ya no hay cosas nuevas o están demasiado escondidas en lugares que ignoro. Me harto de los internets y de los cybercafés y de los cafés y sigo mi rumbo. Camino tanto que mis zapatos ya están rotos en la planta y me hacen doler los pies, los pies hirviendo de ira y de transpiración. Me siento en el banco de una plaza desconocida; nunca había venido por este lado de la ciudad ..me falta mucho por conocer. Me toco la encía, la tengo infectada; espero a que se sane por sí misma y no se sana ..se ve difícil esto último, se ve más fácil sanar mi gripe, cuando digo sanar hablo de sanar por sí misma, espero la sanación. Me voy a casa al otro lado de la ciudad; llego tarde, me acuesto, duermo mal y cansado. Al otro día sigo enfermo y enfermo me levanto y voy al cyber, pero C no estaba; le dejo una carta y me voy de nuevo a mi pieza a encerrarme para el resto del día. Con la fiebre mi imaginación se pone furiosa y desordenada, casi malvada. No es gripe, sólo un fuerte resfriado; me duele la cabeza y decaimiento al por mayor.
La percepción del tiempo cambia, parece que ha pasado mucho tiempo desde que conocí y hablé por última vez con C. Mi cabeza no deja de preguntarse y lamentar, todo se me acaba y ¿qué haré?, una sola es la cosa que se me acaba y eso es el tiempo. La inflamación de la encía se va, por lo menos eso, para malestares con el dolor de cabeza basta y sobra. Pero las inflamaciones van y vienen.