Cansado, cansado como si el cansancio fuera el producto del desgaste de una enfermedad, cansado como si el cansancio no fuera de este mundo. Un cansancio por nada y por todo.
A la hora de acostarse ya no importa nada, sólo acostarse para apagar la luz que siempre es excesiva y quemante de retinas. Final del día que pasó, otro más.
El día siguiente:
Agotamiento y el final del día. Noche húmeda de verano, lluvia de verano: corta, rápida, refrescante de la tierra dura y seca como si el aire marino remontara tierra adentro. Perros ladrando en la lejanía de la medianoche. Agotamiento de mente y cuerpo, cuerpo enfermo, dolor de estómago, ganas de vomitar, dolor de ojos.
Llámame, escríbeme, quiero ser alguien importante para ti, un cierto reflejo, una cierta semejanza de almas, un caballero original y divertido, un galán diferente. Yo también tuve sueños de grandeza, aún los tengo; yo también sé que no hay remedio, y el vacío, yo también, y el tiempo que pasa.
Final del día, comienzo de la noche con lluvia de verano y agotamiento.
¿Me comprendes? ¿estás ahí?
ya estoy ciego, la luz se apagó, mis ojos no duelen, veo resplandores falsos imaginarios, los perros ladrando a lo lejos, la lluvia de verano que se acerca y no llega. Todos estamos cansados, adiós.