Tuesday, April 22, 2008

EN LA CIMA DEL SAN RAMÓN .

En busca de mejores vientos subí una vez un cerro de tres mil doscientos metros de altura sobre el nivel del mar, más allá del límite de las nieves.

Avenida "Grecia" al fondo al final, caminando hasta que el pavimento y las poblaciones se acaban. Potreros de pastizales y cuesta arriba; cansancio y calor, quebradas extrañamente verdes para la zona, se cruza un zorro y más allá un conejo; siguiendo el arroyo, escalando la casi vertical de escalones y piedras.

Cerro "Abanico" y descanso y luego seguir subiendo la tarde de agobio y de miedo a caer por los acantilados de color rojizo azulados. Cerrar los ojos, mirar el suelo y seguir con la vista hacia la cima; hasta que se llega y ahí estamos, cima del San Ramón, 3200 metros de altura sobre el nivel del mar, en territorio de nieves.
Era verdad, hay una laguna allí en la cima como lavatorio elevado en el cielo, un mundo propio con sus propios tiempos, sus propios mares, sus puntos de vista alternativos. No me equivoqué, allá si soplan vientos de verdad, de los buenos y en la noche (porque pasé la noche allí a 3200 metros de altura) los vientos hablan, parecen decirnos cosas, silvan canciones, tétricas canciones disfrazadas de siniestras, pero que si se escuchan con atención, son bellas canciones. No es preciso poner música para sentirse acompañado en la montaña.

De arriba, desde los tres mil 200 metros, se ve Santiago, la ciudad sin viento; se ve en toda su extensa y nublada magnitud. Desde la cima del San Ramón me burlé de Santiago un día, mientras lo miraba y me daba el viento en la cara. Comprendí que Santiago era otro país, con otra gente de raza diferente, con otra cultura, con otros colores, con un idioma y con un tiempo distinto; sólo en ese instante, -y recién ahí y a pesar de todo lo que había predicado hasta el momento en mi vida- caí en la cuenta de que se trataba de una gran burbuja enajenada del mundo y del universo entero y me pregunté por qué no había nadie viviendo allí en la cima.
Me sentí bien a 3200 metros de altura sobre el nivel del mar y, aunque no vi el mar desde allí, me sentí mejor viendo los aviones volar debajo de mis pies.

Tuesday, April 15, 2008

ES MI DESEO .

Es mi deseo hablar contigo, viento, más bien preguntarte, porque ¿qué puedo contarte yo de lo que tú ya has visto?, quiero preguntarte por todo aquello que sabes.

Saturday, April 12, 2008

C Y EL LAGO .


C en un país lejano,
C a orillas de un lago, en una playa perdida;
escucha el suave sonido de las pequeñas olas, se melancoliza con el azul profundo de esa visión,
se sienta a mirar la lejanía kilométrica del horizonte que forma la rivera opuesta,
enciende un cigarrillo.
Lleva un vestido liviano, negro y escotado ......C no siente frío en ese país lejano.
Toma unas fotos y se fuma su cigarro sola ... sola, siempre sola; el humo del cigarro la hace soñar.
El lago es un pozo, un abismo oscuro y líquido,
el lago es tu mirada de tristeza, C;
tu alma y el lago,
el lago y tu alma,
C es el espíritu femenino que habita en el fondo del lago.

Tuesday, April 08, 2008

¿QUÉ ES EL VIENTO?.

El viento, me dijeron, es la manera de comunicarse que tienen los árboles y entonces, los vendavales y borrascas son verdaderas asambleas de vegetales muy efusivas, muy efervescentes y ruidosas; pero para mí el viento es el rio a través del cual viajo.

Tuesday, April 01, 2008

OFICIOS.

Hay tres oficios que me hubiera gustado profesar: farero, guardabosques y mensajero; las tres cosas que siempre quise ser; navegante lo dejamos para después, para algún caso de emergencia, para cuando suba el nivel de las aguas o para el gran final.