Friday, July 25, 2008

¿QUÉ ES EL METRO?.

METRO, ¿Qué es el metro?


DEFINICIÓN: Es un tren que viaja por líneas electrificadas en medio de una ciudad. Otra acepción es: el Metro es una máquina del tiempo, en ella se percibe lo que ya se dejó atrás y lo que está por venir.

Wednesday, July 16, 2008

DERROTA .


"Derrota, derrota mía, mi soledad y mi aislamiento;
me eres más querida que mil triunfos y más dulce al corazón que toda la gloria del mundo.
Derrota, derrota mía,
mi desafío y conocimiento de mí mismo,
por tí sé que aún soy joven y ligero de pies y desdeñoso de los marchitos laureles. En tí encontré perfecta soledad y la alegría de ser humillado y despreciado.
Derrota, derrota mía,
mi rutilante espada y mi escudo; en tus ojos he leído que ser entronizado es ser esclavizado, que ser comprendido es ser rebajado y ser entendido es tan sólo alcanzar la propia plenitud y, como un fruto maduro, caer y consumirse.
Derrota, derrota mía, mi audaz compañera;
tú escucharás mis cantos, mis gritos y mis silencios; y nadie sino tú me hablará del batir de alas, del furor de los mares, de las montañas que arden en la noche; y sólo tú escalarás mi escarpada y rocosa alma.
Derrota, derrota mía, mi inmortal valor;
tú y yo reiremos juntos con la tormenta, juntos cavaremos fosas para todo lo que muere en nosotros y nos erguiremos ante el sol con una voluntad, y seremos peligrosos".
KHALIL GIBRÁN, libanés. (poema extraído de la obra "El loco").



Wednesday, July 09, 2008

EN LA FERIA .

La única mujer, de las que conozco y que no espera casarse algún día y tener una familia, es Claudia. Hace rato que pasó los treinta y no parece preocuparle como he visto que le preocupa a las demás; eso al menos me parece porque nunca se sabe bien lo que está pasando por su cabeza; también es la única mujer (de las que yo conozco, insisto) que no obstante hablar mucho -como casi todas- se queda a ratos sumida en unos silencios insondables y prolongados. A veces me parece raro que Claudia no muestre intereses maternales ya que a ella le encantan los niños.

-¿No te gustaría ser madre, Claudia?

Ante la pregunta, ella sólo mueve el rictus de su pequeña boquita, como esbozando una sonrisa, y nada dice. Ante preguntas como esa su mutismo hace aparición; a mí eso no me molesta ya que nunca he sido muy parlanchín que digamos, soy de esos huevones que la gente llama "callados". Me gusta Claudia en su silencio, Claudia silenciosa.
El Domingo pasado nos encontramos en la feria. Ella estaba instalando su puesto de libros y revistas viejas en el suelo de la calle. Decidí poner el mío al lado del de ella. Yo también vendo libros viejos. Me fijé que tenía uno de Nietzsche al cual alguna vez le había leido un par de capítulos; "Aurora", una obra sobre la moral; ese fue el pretexto para que parloteáramos largo y tendido. El sadomasoquismo, sus causas y sus implicancias éticas y morales; hacía tiempo no hablábamos de eso, es un tema que nos gusta a ambos, y hacía tiempo que no la veía. Me embrujan las enormes tetas de la Claudia; me es imposible despegar mi vista de ellas cuando conversamos, es como si tuviera su rostro en el busto.

-Tanta femeneidad y no pretendes tener hijos.
-¿quien dijo que no pretendo tener hijos?

Se va para adentro después de decir eso y se calla por un buen tiempo. No se crea que esos silencios de ella son señal de enojo; cuando recién la conocí los interpretaba de esa manera, luego caí en la cuenta de que a Claudia le cuesta enojarse; tampoco le importa que le mire descaradamente las tetas casi babeando ni le parece risible que lo haga.
Me gusta la Claudia en su serenidad, Claudia serena.
Para pasar el vacío de silencio empezamos a fumar los cigarros de menta que a ella le gustan y jugamos a mirar a la gente a través del humo verde que lanzamos con la boca. Nos sentamos en la solera de la calle y sin casi darnos cuenta nos tomamos de la mano. Apoya su cabeza desganada en mi hombro.
Una viejita con un bastón se acerca y me pregunta por el precio de unas novelas de Corín Tellado que Claudia vende de a montones.

-No sé, señora, esos libros son de ella, ella sabe el precio.

La viejita me mira por encima de los lentes y luego a Claudia, y dice,

-Ahh, ustedes son un matrimonio con separación de bienes.

Claudia estalla en una carcajada estridente como nunca la había visto y que a la ancianita parece ofenderle ya que se retira con el entrecejo arrugado. Se estuvo riendo por mucho rato después de que la vieja se fue.

-Oye, Claudia ¿y si tuvieras crios, me darías de mamar la leche de tus ubres?
-Si, seguro- me contesta pensativa y seria.
-¿No te daría asco?- me pregunta de pronto sin mirarme.
-No sé, nunca lo había pensado, de repente se me ocurrió. ¡Dios mio, como crecerían tus pechos con la lactancia¡, te verías monstruosamente maravillosa.

Claudia se vuelve a abstraer hasta que me dice,

-Si continuamos viéndonos, que sea aquí en la feria solamente; me gusta estar contigo vendiendo y que hablemos, pero no quiero volver a lo de antes, al menos por un buen tiempo, no quiero otra vez estar adicta a los correazos y al bondage; tú sabes, siempre quiero más y la tregua no ha sido suficiente con el tiempo que ha pasado; la otra vez casi caímos al abismo.

Cuando levantamos el puesto, me regaló el libro de Nietzche y nos despedimos con un beso suave en los labios. El próximo Domingo te veré, Claudia Dolorosa.

Friday, July 04, 2008

SUEÑO .

Hay un atrapa-sueños cerca del umbral de mi habitación, custodia el portal de la ventana vecina.

Sigo soñando con la planicie y con el mundo paralelo,
paralelo a este de modorra hastío y pesadumbre.

Puede que en la noche de hoy haya soñado que era feliz,
estaba feliz, contento y conforme con lo que se me daba;
fue bonito.
Cuando desperté, lamenté haberlo hecho,
en ese sueño tenía una sociedad con una fémina oscura y sin rostro visible;
una sociedad de vida con una camaradería plena,
nos acostábamos en la oscuridad,
en un lugar y tiempo especial.