A los locos no les queda nada más que la soledad. Cuesta resignarse a esa ley, cuesta tanto resignarse siempre.
Al que tiene se le dará más para que tenga másy cuando tenga más, se le dará más. Al que tiene poco se le quitará eso poco¿es justo ese evangelio?
Ahora quisiera tener la fuerza y las ganas de poder llorar.Y si ya no nos da ganas de llorar ¿acaso se nos ha endurecido el corazón? ciertamente una intoxicación aparece, es lo más seguro.El perro intoxicado se queda echado en un rincón con sus ojos de perro intoxicado, pareciendo pensar, pero no pensando sino mirando un infinito y esperando. Nada lo moverá de su rincón y él quisiera aullar en las noches de las montañas como si fuera un lycaón de verdad, mas sigue en su rincón.
Anduve toda la semana pasada con fuertes dolores de cabeza. No puedo quejarme a viva voz. Me encierro en mi pieza y me quedo a oscuras. Un cuchillo filudo en mi globo ocular, en mi frente y en las sienes significa cualquier asomo de rayo solar.Tampoco puedo dormir y es que no tengo derecho a ello, así lo siento, y por tanto, así es.
"El hombre que se lamenta, que se compadece de sí mismo y se aferra a historias que ya han pasado, debe morir. El hombre que es valiente y libre y piensa en los demás, en lugar de en sí mismo, ese, debe vivir".Ulli Olbedi. "La monja de Buda"