Saturday, August 01, 2009

SIENTO QUE MI VIDA SE PUDRE....

Siento que mi vida se pudre, se descompone; me agusano. Tengo algunas heridas que yo mismo me profundizo, otras que huelen mal.

-Sí, a C también le pasa como a mí; cada vez que se presenta algo que pueda ser asociado a cuando estuvimos juntos, se transporta: el parque forestal, el barrio Bellavista, una brisa nocturna, el metro etc.

-Son pasado las 12 de la noche. No logro conciliar el sueño, miles de ideas pasan por mi cabeza pero ninguna en especial se queda, se podría decir que mi cabeza está en blanco. Quisiera que se asomara algún esbozo para algún cuento pero nada hay. No se me hace fácil escribir, tampoco leer ni dormir, pero menos estar despierto.
No se puede volver al pasado porque ya pasó, sólo nos queda recordarlo y así prepararnos para el futuro; bueno, no siempre el pasado nos sirve para elaborar el futuro, sobre todo cuando no se quiere seguir avanzando, sólo quedarse uno encerrado en la caverna para no tener que quemarse los ojos con la luz del sol. Me gusta la penumbra, siempre ha sido así, digo la penumbra y no la oscuridad; la penumbra es una luz más tenue o una oscuridad moderada.
Esa noche deseaba salir a caminar con C en medio de la oscuridad, por entremedio de la penumbra, dejarnos llevar por el viento y seguir cualquier sendero que nuestros ojos apenas pudieran ver; revolcarnos en algún lodazal, desnudarnos a la intemperie con la seguridad de que la negrura de la noche nos protegería, pero C tenía frío y le había dado un "aire" que le tenía la espalda para la cagada; tan sólo conformarse y meterse a la cabaña y acostarse temprano.

El primer día de su visita nos metimos a la catedral. Tomó algunas fotos con su cámara digital, hubo de usar flash ya que esa iglesia es algo oscura (penumbrosa). Debajo del altar hay unas criptas donde están sepultados los cardenales célebres. C no quiso bajar a las tumbas, tampoco fotografió las imágenes de la virgen del Carmen ni la del padre Hurtado, me extrañó eso, fue algo así como un miedo atávico, me extrañó porque se trataba de C; en cambio le tomó fotos al arcángel Gabriel y a san Miguel atravesando con su lanza al dragón, por alguna razón que no me quiso explicar no encuentra que esas imágenes sean tan sagradas.

Estamos tan sincronizados que es muy posible que en los instantes en que escribo esto, C esté también recordando su venida y nuestro paso por la catedral; nada esotérico o mágico es, tan sólo la sincronía de nuestras cabezas. ¿Serán las dos o tres de la madrugada? es muy posible.
La ventana de mi pieza está abierta, se escucha claramente la gotera del lavadero del patio, debajo de este se forma, digamos, una pequeña gruta húmeda; si mi tamaño fuera miniaturesco ese sería un buen lugar para vivir durante el verano caluroso y, también, para botar el submarino y zarpar por el desagüe río abajo.

-La depresión es asquerosa y maloliente me dijo una amiga (que por cierto es depresiva).

-Página en blanco.

Desde que sucedió el fiasco con el computador no se me ocurre nada qué escribir y tengo necesidad de hacerlo, hablo de escribir cuentos y específicamente de continuar la historia que ya había comenzado y que se me quedó atrapada en la memoria del computador. El caso es que sólo una parte del cuento se quedó prisionera. Me había quedado tan bueno el relato ¡pucha¡

Uno puede recordar hacia atrás, hacia lo que ya pasó y puede recordar hacia adelante, hacia lo que vendrá o imaginamos qué sucederá y qué, de todas formas (de alguna forma) ocurrirá, mas los recuerdos, si uno se detiene a pensar minuciosamente, son sólo recuerdos, sin categorizaciones, sin hacia atrás ni hacia adelante.

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