Saturday, June 23, 2007

COMIENZO DE INVIERNO .

Ayer o antes de ayer fue el solsticio. Ya estamos en invierno en mi hemisferio. Debería gustarme, de hecho me gusta, pero me entristece un poco porque es el comienzo de algo que terminará. No me acuerdo si dije que esta estación es la que más me gusta del año.
A partir de aquí (del solsticio ) cada día la oscuridad de la noche se irá acortando hasta que el invierno acabe. Por alguna razón me siento mejor en invierno.
Los comienzos no me gustan ya que dan inicio al fin, salvo que sean el preludio de un comienzo, el comienzo del comienzo. Por ejemplo: lo que me gusta de un encuentro erótico antes que todo el sobajeo, las lamidas, las chupadas y las penetraciones, son los besos (¡que bello son los besos y que excitantes¡), pero antes que los besos, las miradas y antes que estas, las palabras que declararon y concertaron el encuentro, y mucho antes que ellas el pinchazo, ese guiño o algún coqueteo tangencial.

Otro ejemplo: de todos los días de la semana el que más me gusta es el Viernes, porque es el preámbulo del fin de semana, de los días de solaz; y más que el Viernes, el Jueves en la tarde ya que es el comienzo del Viernes, el comienzo del comienzo del comienzo.
Pero el Viernes es el preferido indudablemente. Es el día sagrado de los musulmanes y mi favorito. En cambio el lunes es el día maricón, el día hijo de puta, el más canalla de todos los días, el comienzo de la semana larga e interminable. Monday, Monday, Lunes, Lunes conchetumadre, día conchadetumadre; Lunes, ándate a la conchadetumadre, vete al lugar de donde saliste, vete al comienzo del comienzo.
Ahora siento que mi vida es el ocaso de un día de Domingo.

3 comments:

Anonymous said...

TODAVÍA ME ESPERAS
CON TU TIMIDEZ Y TU LUJURIA?

Lilith said...

Extraño del sur. Mi alter ego hecho carne. Leerte es como leerme. Odiando y amando las mismas cosas. Ah! que vida nefasta la que nos une y nos aleja.

galatea said...

Cómo decirte y que no parezca tonto ni copión, que ese mismo sentimiento y pensamiento me provoca el solsticio de invierno: la felicidad de que comienza, minuto a minuto, el lento alargamiento de los días, y me lleno de euforia con el equinoccio (un día participé en una ridícula ceremonia de pétalos y velitas encendidas) pero con el solsticio de verano comienzo a vivir los días en cuenta regresiva, mientras otros comienzan con la histeria navideña a mi me invade la ansiedad y la angustia de lo inevitable, el progresivo acortamiento de los días. Entonces no puedo evitar pensar en las puestas de sol del Principito, él podía vivir miles de puestas de sol con sólo correr la silla. Resumiendo, vivo en función del movimiento de traslación de la Tierra, de la inclinación de los rayos del sol, de los primeros brotes, de los cantos de las aves migratorias... y me angustio ante lo inevitable, domingo en la tarde, el peor, de ahí el drama de lo que se debía hacer y no se hizo y ya es tarde, mañana es lunes y ya no nos podemos bajar de la micro. Los ciclos, la vida, la muerte... entremedio: la rutina alienante! ese es mi drama, mi abismo, mi nausea, mi angustia, mi pena, mi eterna nostalgia.