Saturday, June 16, 2007

LYCAON PICTUS CON ASTENIA .

El perro salvaje corredor ha dejado de correr por la sabana;
corredor de fondo de gran resistencia antaño,
hoy parece sentirse viejo y enfermo,
no huele en el aire a la jauría.

Aprovecha la noche para poder caminar por la ciudad sin
ser molestado por los humanos y los lycaones domésticos.
No sabe si avanzar en dirección a la montaña o la costa,
sus ancestros no lo ayudan,
sus costillas pueden contarse a simple vista.
Se detiene bajo un puente,
se lame las patas heridas,
come algo de basura y unas cuantas hojas otoñales,
la luna casi llena lo atormenta con su luminosidad fría.
Estoy en la ciudad sin viento, se dice.
Imagina miles de gaitas sonando al unísono;
él decide acompañarlas con un aullido
largo, lastimero y protestón;
llama al viento, pero este no aparece.
Así pasa toda la noche hasta que la luna se va.
Con el amanecer vuelve a la guarida que no es su casa
y duerme;
se pone a soñar con una pradera que ya no está,
con los jugueteos de los cachorritos,
con el viento acariciando los pastizales,
con perras que culea febrilmente y sin descanso,
con las presas que persigue
y la carne de rojos jugos que comparte con el clan.


1 comment:

Akasha Déclenché! said...

Bebiendo la noche cuando no hay quien lo persiga, ahí él es el cazador, el que se devuelve al amanecer a un mundo que no es el suyo, sólo lo habita... uff, ¡qué identificación me he dado con ese salvaje -porque todos podemos ser perros pero no todos tenemos las agallas para permanecer primigenios-!

Dejo Huellas de Colmillos... V V