Tuesday, January 25, 2011

LA MEXICANA.

Otro día en que las esperanzas de que la relación con C sea verdadera se extingue. Mañana o pasado C volverá a escribirme y la esperanza renacerá. Visto objetivamente el asunto, digo que C dio vuelta la página en que mi nombre aparece escrito, eso es lo más sensato que se puede pensar.

Al menos tengo éste lugar de la libreta de notas: aquí imagino. Al menos me queda esto, aquí soy libre y me consuelo con estos mundos imaginarios.
No me conformo con que C ya no me escriba como lo hacía antes, no lo acepto, no me resigno. Hoy como ayer, abro la bandeja de entrada de mi casilla y nada. Pero también hoy, la joven mexicana contestó un comentario que yo le había dejado en una de sus entradas. Ella se me imagina tan sufrida, y tan calentona también. En su último artículo se lamenta por un huevón al cual ella dice amar que no le correspondía a su afecto, alguien que sólo la buscaba para meterle el pene y luego chao; la vieja y archiconocida historia de esos amores unilaterales y dolientes en que uno es usado y abusado por el otro. Hay que decir que siempre, en una relación, uno de los dos usa al otro; uno ama más que el otro (ése otro es el que usa) eso siempre es así como una ley necesaria y, por ende, inevitable. Uno ama más que el otro, pero ese otro también ama, sólo que menos. A veces (a menudo) los roles se intercambian y el que amó menos queda, ahora, del cogote. Sin embargo cuando sólo uno ama y el otro nada, ni siquiera un poquitín, entonces pasamos a hablar de un ABUSO; he ahí el caso de la niña mexicana.
Todo lo anterior no es más que un somero comentario de lo que la mexicana me cuenta en sus cartas y su blog, de lo cual hay que tomar distancia y no confundirse ya que la que escribe y la que narra no necesariamente es la misma persona; eso también es una ley necesaria e inevitable y vale para todos los que escriben..para mí también vale...sobre todo para mí.

Antes C amaba más y era mi esclava. Los papeles se invirtieron y ahora yo estoy del cogote; no, ¡que digo¡ no, no estoy del cogote, estoy de las pelotas, lamentándome siempre y con más ansiedad.
Supe de un huevón que ronda a C, aún ella no le da la pasada, pero es cosa de tiempo y C se acostará con él y yo entristeceré por la posibilidad de ser yo nada más que una historia más para ella.
La mexicana me ha contado unos pocos detalles de su vida. Me contó que hubo una época en que no le daba ganas de levantarse de la cama, pasaba días y días echada allí sin bañarse ni comer, sin ganas de nada. Eso es a lo que yo llamo no tener ganas de vivir, creo que ahora yo estoy viviendo un poco de eso. Me gusta ése dejo de tristeza de la mexicana, también C lo tiene. Esos dejos son las mierdas depresivas que me atraen; hay algo oscuro en esa atracción, algo demoniaco. No digo que lo oscuro sean ellas sino la atracción que siento por todo lo triste, eso es lo oscuro. Mi mamá diría que soy un decadente, es más, sé que lo piensa al igual que mi hermana.

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