Treinta y seis años ya,
cuatro más y tengo cuarenta;
treinta y seis más y el número es cero.
Pasé las pruebas de la torre infernal;
libre al menos estoy
por este año mental.
Una angustia menos.
Lo cotidiano es lo infernal,
mas lo cotidiano mío,
y sin embargo todos tienen su Torre.
No encontré a nadie del pasado en la Torre demencial,
en realidad
la Torre estaba tranquila y suave,
tal vez la lluvia copiosa que caía encima
haya disminuido su pandemonium de opresión;
pero ¡que tanto¡
ya pasó,
otra vez a la casa,
voy en el Metro ahora,
dentro del tunel;
me espera un pollo rostizado y un vinito tinto en casa.
El tren sale del tunel,
la lluvia escampa,
se abren los cielos,
luz otra vez,
ciudad gris y mojada,
humedad,
La humedad no es tibia en el invierno de mi ciudad.
La única torre amiga;
la torreta de un submarino que
aprovechando la subida de aguas,
me lleve por el canal turbio hasta el rio,
y de ahí al mar
y del mar al sur de este mundo.
86
9 years ago
3 comments:
Felicitaciones... por salir de la torre y llegar al camino hacia otra más...
OsCuRaS rEvErEnCiAs.
EL METRO..UFFFFFFF..
NO SE QUIEN ME DIJO HACE UNOS DIAS QUE EL METRO.. SUCEDEN ESTAS COSAS..
A VECES CREO QUE ES LA EXPERIENCIA ANGUSTIANTE DE FORMAR PARTE DE LA GRAN MASA... EL HECHO DE SER ANONIMO..
BUEN ESCRITO.
36??
ESTAS EN LA MEJOR EPOCA..
UN BESO.
Siento lo mismo ya que es la misma edad y lo siento
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