Saturday, May 31, 2008

DÍAS DE HOJAS CAIDAS III .

Ya es mañana, estoy en el futuro mío y aún no me decido a enfrentar la Torre del infierno; a la indecisión ayuda el hecho de que está lloviendo de manera torrencial ........... torrencial, torrencial, torre , torreta, torre infernal, torreta de submarino, la torre del faro.

-Ahora es la tarde, son como las seis PM. Ya fui a la torre infernal, fui bajo el día lluvioso y frío; hice lo que precisaba hacer, hice mi obligación de ciudadano bien. Siento un gran alivio liberador, un trámite menos; ese trámite tan simple en medio de una vida tan plana; se me hace un mundo hacerlo; no deja de ser extraño tanto nerviosismo y ansiedad por tan poco. Cualquier cosa me provoca nerviosismo y ansiedad y hablo de ...cualquier cosa ah, cualquier cosa que implique una acción e interacción con un otro; ha de ser mi locura.
Van cuatro días sin hablar con C, desde aquí presiento su tristeza, su frustración, su profunda pena y amargura; la torre también te golpea a tí, C.

-Empelotarse, acostarse bien tapado, bien cálido sin dejar que invada en esta mañana de casi infierno (invierno) de días de hojas caidas, el frío húmedo que queda después de la lluvia y luego tratar de retomar el sueño interrumpido o pensar en cosas, las de siempre, cosas y personas que están más allá, a muchos KM de mi pieza. Cerrar los ojos, abrirlos, cerrarlos de nuevo y escuchar los sonidos cardiacos de la madrugada, escuchar el gélido amanecer, imaginarme abrazado con una mujer pechugona, la tetona es C, o no pensar en nada o en lo que haré luego, en las compras necesarias para la semana que finaliza. Y uno se deja llevar por esta somnolencia cálida, por este instante ficticio y efímero de olvido con la certeza de que los viejos amigos ya olvidaron mi nombre y todo lo demás. También está las certeza de que C me está dibujando dentro de su cabeza en estos precisos momentos de modorra. Dejar que el tiempo pase sin que pase, dejar que venga sin que nunca venga. Se escucha el mar con su eterno rompeolas al poner el oido en la almohada; el propio olor rancio del cuerpo anestecia y me lleva de aquí sin que me vaya.

-La gran ambición de Ernesto Che guevara no era ser político, ni soldado, ni médico, ni santo; era ser escritor, mas escritor es cualquier pelafustán.

5 comments:

Anonymous said...

Son estas letras querido perro, las que unidas a las de Isla Negra, me hicieron enamorarme de ti... Son estas, las que me hacen temblar y me provocan un mar de ternura y cariño. Son estas las de antes, las que hace tiempo no te veía, las que extrañaba.
Setiembre no es tan lejano, ya mayo se fue y muchos días han pasado desde aquel agosto de antaño, en que nuestras palabras se cruzaron por primera vez.

Anonymous said...

Son estas letras querido perro, las que unidas a las de Isla Negra, me hicieron enamorarme de ti... Son estas, las que me hacen temblar y me provocan un mar de ternura y cariño. Son estas las de antes, las que hace tiempo no te veía, las que extrañaba.
Setiembre no es tan lejano, ya mayo se fue y muchos días han pasado desde aquel agosto de antaño, en que nuestras palabras se cruzaron por primera vez.

tan versátil como acústica said...

me llevo el uso de la palabra pelafustan.

este ha sido un posteo contundente.

Lilith said...

Te visito desde el trópico aunque no soy yo misma.
Soy Lilith - mutando.
Me estoy perdiendo.
Me voy al abismo.
A donde pertenezco.
Desde ahí te escribo y te envío una desgarradora nota musical con el viento.
El llanto de la soledad.
Lágrima perenne.
Tristeza eterna.
Infierno atroz.

Estoy aquí!
Me miras?

ana paula diavala said...

un asco