siempre teniendo en la cabeza el rostro de una mujer aunque ese pensamiento no sea el central y sea periférico a otro que sí es el central.
Siempre la fémina presente,
la real o la imaginaria,
la pasada o la del presente,
siempre su cara y un cuerpo de mujer.
La mujer como pretexto para hacer cosas y no hacerlas,
la fiebre de la mujer, por la mujer y para la mujer:
curvas, redondeces, agobios, exultos, cansancio, calenturas,
la última imagen antes de dormir.
Cansancio, mucho cansancio
tristeza.
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