Saturday, October 29, 2011

------------------

Llega una carta.
Me dice adiós: que no quiere herirme, pero que adiós.
Dice, también, que siente rabia cuando se acuerda de mí, que yo la herí, y yo me siento estafado, vacío, frustrado, un párvulo, un tonto ridículo.
¡¡Me duele por la chucha¡¡
me duele el corazón. Nada podía ofrecer.

No puedo dejar de pensar en ti, y hace más de tres años que no te veo.
No puedo, sencillamente no puedo.
Una y otra vez tu imagen y nuestros momentos juntos
¿Por qué me pasa esto?

Tú, leyendo el libro de las preguntas frente a mí mientras echas humo por la nariz y la boca; todavía te contemplo así, me gusta contemplarte, soy voyeurista lo sabes. Tú echando humo por la boca y lees con tanta atención ése libro y te ries por lo que lees, apasionada.

Para el voyeurista se quedó detenido el tiempo como en una foto, como en ésa foto; se paralizó la historia y ya estoy más viejo. Ese atardecer no se acaba jamás como en un suplicio prometeico.
¿Por qué me pasa esto?
¿por qué me pasa si yo era el joven que prometía tanto, el destinado, el más sensato, el que nunca se perdería?
¿te acordarás de mi?

Piensa en mí, por favor, déjame ser tu demonio, déjame entrar, acuérdate.
No quiero dejar de quererte.
Hasta los fantasmas se mueren.

No comments: