¿Cuándo será que hallaré el tesoro? camino por las calles cabizbajo, mirando siempre al suelo con atención, esperando encontrar mi ansiado tesoro ¡que feliz seré cuando lo halle¡ pero la gente no bota tesoros por ahí ni los anda perdiendo con facilidad, eso me lleva a concluir que todas aquellas cosas que las personas pierden no son, en realidad, cosas perdidas; fueron perdidas a propósito o deliberádamente; sus dueños, en realidad, deseaban perderlas o deshacerse de ellas. Yo creo que ni ellos mismos saben el por qué, o lo saben no sabiendo como una ignorancia aparente, debajo de ésa ignorancia está la verdad de por qué tiraron a la calle sus tesoros.
Me ha pasado también el perder cosas que consideraba valiosas, pequeños tesoros de valor personal, claro, por ejemplo: un cancionero de Silvio Rodriguez; lo busqué por cielo mar y tierra, di vuelta todos los muebles y cachureos de mi pieza, miré el entretecho y nada. Por momentos creí que lo había prestado a alguien, pero no había sido así. Otro: cuando estaba en el liceo perdí mi diccionario de francés, nunca supe qué pasó con él, tal vez me lo robaron o lo presté a alguien que no recuerdo. Me gustaba ése diccionario, me lo había comprado mi papá con mucho esfuerzo y con él pensaba dedicarme, de verdad, a aprender el francés cuando saliera del liceo, lo usaba mucho y tenía buen olor y color rojo, pero un día desapareció. Fue triste, no me conformaba, es más, después de más de 20 años aún no me conformo. Cabe la posibilidad de alguna razón subterránea, es decir, en el fondo puede que yo mismo haya querido deshacerme del cancionero y del diccionario; tal vez, en el fondo, odiaba a Silvio o ya no me interesaba hablar ni leer en francés. La posibilidad, la probabilidad estará siempre.
No comments:
Post a Comment