Te olvidaste de mí, C. No, no te olvidaste, simplemente ya no te entusiasmo ya no soy novedoso; te diste cuenta de mis taras, eso es. En realidad haces bien, C, es lo que habría hecho yo en tu lugar.
Debo ocultar esta libreta de notas. Se queda allí encima de una mesa y nunca se sabe quién puede entrometerse y leer. Hay que cuidar este pequeño espacio.
Mi mamá es una perra soberbia y que me perdonen las perras soberbias por la comparación. Creo que yo soy igual, un perro soberbio.
Hago el tonto con C. Sigo y sigo y sé, de antemano, que C ya no más, C ya no; es el afán inevitable de aferrarse a algo.
Las orejitas de C, su boquita, su sopor cuando le agarraba las tetas......
Sí, así es, vivir es estar muriendo y yo declaro que a cada instante ella me acompaña, me abraza, me conversa de lo cercano que somos; casi lo mismo, somos lo mismo.....vivir es estar muriendo.
Madre, no sirve de nada rezar el rosario ¿acaso no lo sabes? yo creo que tú lo sabes y sólo vas pasando las cuentas y recitando esas mierdas para llenar el tiempo.
¿Sabes? en el fondo nos parecemos, ambos somos hostiles, orgullosos, obtusos y tristes; ambos nos quedamos solos llevando vidas rutinarias y penumbrosas. Nunca colgaste cuadros en la pared; hasta la casa más humilde tiene cuadros en la pared, nuestra casa nunca los tuvo y siempre esperando, siempre la excusa. Sí, sí, es cierto, tengo odio en mi corazón.
86
9 years ago
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