Monday, February 01, 2010

EL AMOR MÁS ESTREMECEDOR....

El amor más estremecedor que he experimentado fue un amor platónico. Era de esos amores que te hacen poner húmedos los ojos o ardientes más bien, que provocan un relumbrar del sol y un ansia de vivir a toda velocidad y vertiginosamente. Podríamos llamarlo, con propiedad, un amor ideal, pero todos sabemos que el mundo de las ideas pertenece a otra esfera; sin embargo, este amor no fue el más platónico de todos los platónicos amores que experimenté.

La amada más platónica, la más utópica, fue una monita, un comic, un dibujo animado, un personaje de animé japonés que daban en la tarde por la tele. ¡Y yo lloraba por ella¡, lloraba por la "mona" digo, me autocompadecía por la desgracia de ser mi amada un personaje de ficción que jamás se materializaría, pero, a la vez, me gustaba que así fuera.
Un día la dibujé en un papel -en esa época yo era buen dibujante- y la guardé en mi billetera para llevarla siempre conmigo; digamos que yo era un niño (porque en esa época era niño todavía) un niño digo, con una amante imaginaria o un niño con una amante de papel. Se preguntarán cómo hacíamos el amor.
Cuando salía a andar en bici llevaba en mi mente su canción como una música de fondo de una película que era mi propia película. Aún ahora, de adulto, me pongo, a veces, a escuchar esa canción.

Pero un día, sin razón, dejé a la "monita", al dibujo de colores y seguí otro derrotero. No fue la última de las utópicas.

No comments: