Y aquí sigo; no me acomodo a esta nueva libreta. A pesar de que dispongo de bastante ocio es poco lo que escribo, debería escribir más.
A fuerza de no socializar a uno se le va olvidando ¿cómo es que se hacía?.
Llevo más de cinco años recluido. Cada año que pasa, cada segundo, la reclusión se hace más crítica y profunda, es como si esto no tuviera vuelta.
Exactamente ahora todo en mi vida es precario; nada me interesa y nada quiero, estoy sentado esperando una invasión extraterrestre, la muerte, el fin de mundo anunciado por el calendario maya, sacarme la lotería o que aparezca esa luz voladora en la noche, aquella que vi cuando era chico.
No logro cansarme de ser el recóndito, pero sin embargo estoy cansado, hastiado de estar siempre despierto, de no quedar en paz en un rincón o dentro de una buena caverna que me proteja de la luz encandilante; le gruño a los rayos del sol y a los días luminosos.
Es cierto eso que dicen de que hay sueños premonitorios, es más, yo diría que todos los sueños son premonitorios, la cuestión es la interpretación que damos a esas imágenes; nunca las podemos interpretar de modo que nos den buenas luces sobre lo que ha de venir, sin embargo cuando el hecho profetizado ya ha acontecido, entonces todo encaja correctamente y parece tan evidente. Eso me ha pasado en gran medida, lo que es gran cosa decir o como para empezar a decir que uno posee algún tipo de poder especial ya que el futuro se va fraguando desde el pasado y en el mismo presente.
Atardecer, crepúsculo, la caída del alba y ya es de noche; afuera corre esa brisa fresca que calma en algo mi sofoco.
86
9 years ago
No comments:
Post a Comment