Saturday, May 16, 2009

SEÑAL.

¿Qué hago? ¿qué hago? sólo el sueño es salvador, sólo dormir y estoy bien. ¡Que insoportable es este día extremadamente vacío¡ Isla negra está allá derecho hacia el oeste, C hacia el norte y yo acá, dentro de mi pieza oscura, se forma un triángulo ¿qué hay dentro de ese triángulo? solamente vacío. Mi pieza oscura, en penumbra más bien, afuera el sol refulgente, el mismo sol que refulge en Isla negra ¡como se van quedando atrás los momentos¡ como se van envejeciendo los recuerdos. Hay una cosa segura, C, y te lo dice el escéptico, Isla negra no la olvidaremos jamás, se nos quedará dentro hasta que muramos. Una ilusión, una fantasía romántico-porno-perversa y holliwodense protagonizada y creada por nosotros mismos, eso fue Isla negra; un trasunto de una vida de a dos, un conjunto de momentos, serie de eternidades sucesivas y que se siguen sucediendo. Hubo algo o alguien que nos gobernó para que nos llegáramos finalmente a encontrar en aquel lugar ¿por qué? ¿para qué? ¿cómo ocurrió eso?. Viniste de tan lejos por tan poco tiempo; no parece sensato. Te gustó la idea de Isla negra, te gustó incluso antes de saber que era un lugar real, y cuando supiste que lo era lo elegiste sin más y cuando lo viste te gustó más. El bosque de eucaliptos no lo elegiste, ni yo, tan sólo lo encontramos o él nos encontró y era prácticamente igual a cómo lo habíamos imaginado; las mismas cabañas, el camino de tierra hacia el interior, las quebradas aledañas ¿cómo es que ocurrieron tales coincidencias? sé que, más o menos, yo sabía de la existencia de lugares así (abundan en el litoral) y en eso basé mi cuento perverso, pero de ahí a llegar a transformarse en una realidad ¿no es demasiado? lo que finalmente sucedió no fue como en el cuento exactamente, pero la separación es lamentable como lamentable lo fue en la historia de ficción. ¿Será que todo lo que escribo se va haciendo realidad o al menos se le parece? ¡uf¡ debo tener cuidado entonces; imaginaré un cuento en que me transforme en millonario para ver qué pasa.

Yo aquí continúo en el infierno, el mundo allá afuera que también es el infierno, el infierno por todas partes, el palacio se está quemando y las paredes se derrumban. No tengo ganas de hacer nada, me siento físicamente cansado, depresivo, nada me estimula, nada me alegra, nada vale la pena; las muestras y consejos optimistas me inspiran repugnancia y desprecio y avivan el fuego de este averno; ya no deseo ni siquiera pensar, ni recordar, no quiero leer ni ver a nadie. Hay algo que deseo y es que llegue, que llegue aquello y me haga salir de este estado que se eterniza y parece sin retorno. A veces desearía tomar el bus y largarme a Isla negra, aunque sea por el día, aunque sea para vagar por entre la playa y los roqueríos, como un fantasma diurno e invisible; o tomar el sentido contrario y el bus subiendo por el Cajón del Maipo cordillera arriba, hasta llegar a San Gabriel y luego seguir caminando hacia el este, perderme por una senda de arrieros, tan sólo yo, solo, hasta cansarme, hasta que ya no den más mis piernas y cuando eso pase, echarme en el suelo a esperar la noche de la altura.
Anoche recibí una señal, al menos eso creo y lo interpreto en consecuencia. Estaba a medio dormir pero despierto aún cuando, de pronto, sentí un remezón, algo así como un movimiento telúrico; remeció parte de la casa muy fuerte, pero estoy seguro que temblor no era, si lo hubiera sido se habrían movido las ventanas de mi pieza, mi propia cama y aullado los perros, nada de eso ocurrió. Era una señal, las conozco.

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