Santiago añejo te desapareces
y desapareciéndote creces.
Ya no vivo en la misma ciudad
y los habitantes ya no hablan el mismo idioma,
hace años que no visito tus noches
y ya no lo haré porque no tengo ganas.
Santiago añejo te desapareces,
te están sepultando
y sobre tí construyen mausoleos elevados,
edificios brillosos que fastidian el pecho y la vista.
Siempre opiné que te faltó el mar.
Desaparecerá el cerro Renca, el cerro Blanco,
se tomarán el cerro San cristobal,
se tomarán el aire y serán las únicas "tomas" que no desalojen;
se tomarán todo,
pero estoy seguro de que nunca llegarán al mar.
Ayer, en la noche, intenté escribir las anteriores letras mulas sobre Santiago, la ciudad en que vivo (de hecho las escribí) pero no resultó, estaba forzándome y eso no se hace al escribir, así que las declaro nulas y mecánicas e infértiles.
Aparecen las dificultades de la vida una vez más y estoy cansado, mi prójimo envejece con aceleración y yo más cansado, mis amigos ya no creen y yo más cansado, se me olvida reir y yo más cansado. Les aseguro que desde hace más de tres años todas mis risas son de mentira, ni una sola vez reí con ganas reales. Se me olvidó reir. Me canso de aparentar chanzas y tallas. La risa que más se acerca a la verdad de mi ánimo es la risa amarga. La risa se fue muriendo junto a la ciudad de antes. La risa fue quedando en el antaño, en revistas viejas y cines rotativos. Sólo queda la bebida amargadulce, la calma dolores, la que provoca remedos de risa con ilusorias juergas y compañías.
86
9 years ago
3 comments:
Y
El sabor de los gusanos
Es suave y salado
Como el mar
O lágrimas.
Hola
Obvio que tiene que ser con cuidadito.. entiendo que son partes delicadas que merecen el máximo de cuidado y atención.
guajajajajajajaj...
nos vemos
Al rato y sirva de algo una sonrisa tropical. Digo yo...
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