Tuesday, July 17, 2007

IRE 3.

Te estaba olvidando Irene, pero todavía estás ahí, no te quieres ir de mi recuerdo. Como estamos conectados, esta vez -estoy seguro de ello- sé que no te acuerdas de mí; seguramente tu cabeza enmarañada debe estar ocupada en cosas más importantes que recordar a un lycaón en un abismo. Te confieso sinceramente que hace tres semanas (todo un logro) no aparecías en mi memoria, hasta ayer. Fue en un sueño, el mismo sueño que tuve hace años, cuando recién te conocía y que nunca te conté.
Estábamos en un motel, follando alegremente, felices y dichosos. Tú, cabalgabas encima de mí; parecías tan eufórica que me emocionabas, hasta que te desplomabas y caías inconsciente sobre mi pecho. Trataba de reanimarte pero todo era inútil. De pronto me acordé de que me habías hablado de un problema de hipertensión.
No tenías pulso, te habías muerto. Al instante la luz del sol que se filtraba por la ventana desaparecía y se hacía de noche abruptamente. Te daba un beso en los labios y te cerraba los ojos.
¿Cómo explicaba eso al mundo?, nuestro encuentro era furtivo y clandestino, estabas casada, ¿qué le decía a tu familia ?, ¿qué le decía a la policía?, ¿cómo se lo explicaba a mi familia?, ¿y al juez?, en una de esas me culpaban de tu muerte y me transformaba en homicida. Lo mejor era dejarte allí y escapar por la ventana. Como un hombre araña me escabullía por las cornisas del edificio y, al llegar a la calle, escapaba a toda velocidad; llegaba a mi casa y todo como si nada.
Estaba días sin salir de mi habitación, las veinticuatro horas en cama, encerrado, una semana así, hasta que un día mi mamá me avisaba que un tipo de traje me buscaba. ¡Chucha¡, la policía, pensé.

-Dile que no estoy.
-no, yo no miento, arregle usted solito sus problemas.

Miro por la ventana para ver. No era la policía, era X, tu marido, perdón, tu ex-marido.

-¿Si, qué deseas?.
-Quiero hablar contigo, mataste a mi mujer y quiero explicaciones.
-¿quéeeeee, ¿yo?, ¿tu mujer?. No te conozco y menos a tu mujer.

No tenía idea de dónde sacaba tanta cara dura para contestar aquello.

-Sé que te acostabas con ella y que la mataste.
-¿quien te creís, conchetumadre, pah acusarme así?

Acto seguido iba dentro a buscar un fierro y salía persiguiendo a X, el que escapaba asustado. Mi mamá me preguntaba que qué pasaba, que quien era ese, y yo, que no sabía, que era un demente.

-Siii, sóplame este ojo, no te creo.
-Era un loco, un hueón orate, mamy.

Después volvía a mi cama, me tapaba la cabeza y me ponía a reir a carcajadas y después a llorar; no me preguntes por qué.

Ese era el sueño. Me gustaría saber tu interpretación; de seguro te reirías primero y luego esbozarías una explicación lo más racional posible (la más imbécil) recomendándome una cita al psicólogo; tú siempre tan ordenada y burguesita.

Son cientos los recuerdos que de tí tengo en mis archivos, pequeños momentos, segundos que parecen eternidades, novelas enteras. Cuesta mucho borrarte. Andate de mi recuerdo, Irene, y no vuelvas, vade retro.

1 comment:

BELMAR said...



NICOLÁS VOLVÍO A INMISCUIRSE EN LA VIDA DE TODOS -INCLUYENDO FALLECIDOS- LLEGÓ JUNTO AL TORRENTE DESATADO POR RICCI Y SU TORMENTOSA INTERPRETACIÓN DE UN PAR DE CAPRICHOS DE PAGANINI... LA OSCURIDAD DE LA NOCHE LO TRAJO DE VUELTA A LA VIEJA CASONA Y AHORA LA CLARIDAD MATINAL DESATÓ SUS PASIONES Y LES DEJÓ EL DESAFÍO DE DESARROLLAR SU LEIT MOTIV DE PLACER VOYERISTA Y SANGRE DERRAMADA...

Desde www.nicolaspoetamaldito.blogspot.com/ & www.elgitanoardiente.blogspot.com/

«Las sábanas rezuman otras vidas y otros cuerpos mientras el amanecer trae nueva jornada de adicción y desvelo...»

BELMAR