Thursday, February 25, 2010

ALFREDO ZITARROSA Stefanie


Stéphanie no hay dolor mas atroz que ser feliz
decias anoche ouve-me por favor bésame aqui

Stéphanie sé que tu corazón fala de mim

y eso es dolor Stéphanie

Stéphanie yo ayer estaba solo y hoy también
pero en mi cama quedado el perfume de tu piel
te veo salir correr por el pasillo del hotel
la vida es cruel Stéphanie

Stéphanie hay una sombra oscura tras de ti
de tu ternura recuerdo la mirada azul turquí
los pies calientes tus palabras de amor en portugués
pero no a ti Stéphanie

sé más valiente hazme saber si va a sobrevivir
entre la gente el color de tu pelo Stéphanie
debes vivir la soledad que sales a vender
sé más mujer Stéphanie

Stéphanie yo tampoco te quiero más tu amor
por el dinero ha olvidado al obrero y al señor
esta canción que pregunta por ti que no ha dormido
es puro olvido Stéphanie.

Monday, February 01, 2010

EL AMOR MÁS ESTREMECEDOR....

El amor más estremecedor que he experimentado fue un amor platónico. Era de esos amores que te hacen poner húmedos los ojos o ardientes más bien, que provocan un relumbrar del sol y un ansia de vivir a toda velocidad y vertiginosamente. Podríamos llamarlo, con propiedad, un amor ideal, pero todos sabemos que el mundo de las ideas pertenece a otra esfera; sin embargo, este amor no fue el más platónico de todos los platónicos amores que experimenté.

La amada más platónica, la más utópica, fue una monita, un comic, un dibujo animado, un personaje de animé japonés que daban en la tarde por la tele. ¡Y yo lloraba por ella¡, lloraba por la "mona" digo, me autocompadecía por la desgracia de ser mi amada un personaje de ficción que jamás se materializaría, pero, a la vez, me gustaba que así fuera.
Un día la dibujé en un papel -en esa época yo era buen dibujante- y la guardé en mi billetera para llevarla siempre conmigo; digamos que yo era un niño (porque en esa época era niño todavía) un niño digo, con una amante imaginaria o un niño con una amante de papel. Se preguntarán cómo hacíamos el amor.
Cuando salía a andar en bici llevaba en mi mente su canción como una música de fondo de una película que era mi propia película. Aún ahora, de adulto, me pongo, a veces, a escuchar esa canción.

Pero un día, sin razón, dejé a la "monita", al dibujo de colores y seguí otro derrotero. No fue la última de las utópicas.

UNA VEZ MÁS...

Una vez más es de noche y no logro dormir. La ira se me sube a la cabeza, es una rabia cubierta de dolor antigua y que no me deja en paz.

Preciso serenarme...podría matar en estos momentos. Ha de ser un demonio que me azuza con sus tácitas e inconcientes manos.

NO HAY.

No hay letras que no haya escrito ya (de una u otra forma), ni libros que ya no haya leído, ni personas que antes no haya conocido.

Supongo que busco aquello a lo cual sea imposible de anteponer un "no haya".