Saturday, May 30, 2009

LA CAVERVA.

Todos viviendo su vida,
yo estacionado, en blanco,
mente en blanco.

Todos haciendo su vida
y yo esperando una catástrofe
o encontrar una ermita penumbrosa y fresca para poder pasar los días y mis noches.
Esa caverna tiene en su centro,
digámoslo así,
una piscina de aguas cristalinas y puras, cenote que no tiene fondo puesto que submarinamente se prolonga por las entrañas de la tierra.
La caverna cubierta de agua
y nadando se puede llegar al mar,
por debajo de la superficie,
en la oscuridad,
o sea,
navegar debajo de la tierra,
navegar por unas cavernas,
estar lejos del ancho mar
pero navegando y con pasaje directo a él.

Mi hogar, mi agua,
mis paredes cubiertas por verde hiedra,
mi oscuridad,
esa es la caverna y la única luminosidad posible se obtiene al salir a la mar océana de aguas saladas .

Friday, May 22, 2009

EN RAZÓN DE LA ESTADÍA....

En razón de la estadía en Isla negra llevo más de dos semanas sin ver a mi hermana; es extraño ¿habrá sentido ella mi ausencia?, se me figura que estuvo aliviada de no verme; más tarde llega y nos veremos; creo que se fastidiará un poco al verme.
Como todos los años mi mamá hubo de hacerse los exámenes de seguimiento; no dejo de estar preocupado, no quisiera por nada del mundo una sorpresa maligna en este momento de mi media vida y bancarrota.
Ya no quiero, ni espero nada.

MAS TARDE:
Acabo de verme con mi hermana después de dos semanas; de parte de ella sólo hubo un saludo como si tan sólo hubieran transcurrido horas desde la última vez, algo así como un levísimo levantamiento de cejas. Ya no soy importante para ella.
Parece que para C si soy importante. Me escribió una carta, dice estar dolida y triste por nuestra separación y lejanía; los recuerdos de Isla negra la hacen llorar a cada rato. No exagera, lo sé bien.
Fui al cyber en la tarde, pero no encontré a C, no apareció por ningún lado.
Antes de visitarme, C, había colgado fotos en su blog; las miro y las remiro, no dejo de hacerme preguntas sobre ella y su vida allá en el norte, sobre sus dolores ocultos, su pasado que la atormenta de manera feroz. Escucho las grabaciones de su voz que me había enviado (antes de visitarme) y vuelvo a sentirla; me enternezco con su timbre, con su llanto, con la manera que tiene de pronunciar la R, con las fantasías que me cuenta y otras cosas más. ¿Qué tan desequilibrada puede ser ella?, ¿qué tan desequilibrado puedo ser yo al meterme con una masoquista que gusta de ser torturada en una cruz y azotada? .

Al lado de mi cama yacen montones de legajos de apuntes; debería botarlos a la basura, pero no me animo a ello, quedo pegado en el instante de hace diez años, cuando tenía pendiente un examen de grado. Lo poco que aprendí de esa ciencia en mi vida, se encuentra prácticamente desvanecido de mi cabeza y desvanecidos y anacrónicos están los apuntes que aún conservo y que sólo ayudan a la crianza de arañas de rincón; se llenan de polvo y son fiel testimonio de una década desperdiciada y de un inútil y perdedor.
Mañana mi mamá vuelve al hospital a tomarse una radiografía, luego los resultados y veremos, veremos, ansiedad otra vez ¿acaso no habrá nunca paz? ¿y después? cualquiera sea el resultado de esos exámenes médicos cabe la misma pregunta ¿y después?, ¿y después qué hacer?. Lo de Isla negra fue una tregua nada más; no, no fue una tregua, fue precisamente una isla y sólo eso. Yo el aislado, yo una isla en medio del desierto, no soy un mar insondable, sólo unas cuantas rocas en medio de un desierto.

-Me veo la cabeza en el espejo y en la parte de arriba compruebo que tengo unas lagunas casi sin cabello ¡que deprimente es la calvicie¡
-De cada instante de su viaje al sur, C tomó una fotografía; no sólo fueron paisajes, atardeceres (que le fascinan) y personas que encontraba por ahí, sino también follajes de árboles (que también le fascinan), flores, plantas, frutas, espacios cerrados de casas y hoteles, naves de iglesias, interiores de buses, la orilla de las carreteras, manos anilladas, lanchas pesqueras, pies descalzos, portales de casas que le parecían interesantes, el techo de la cabaña, los perros que nos saludaban, lápices, adornos de muebles, gaviotas, pelícanos y pingüinos, etc etc etc. Pretendía capturar los momentos, cada uno de ellos a través de la imagen. Fui testigo de parte de eso y me pareció exagerado; yo y mi tacañería, con la mentalidad de ahorrar municiones porque estamos en una guerra, porque después puede faltar, pero C usa una cámara digital y, aunque en ese caso igual las baterías serían motivo de ahorro, es distinto, distinto a las viejas cámaras con rollos que yo uso. Hizo varios álbumes y le quedaron muy bonitos; pude repasar fácilmente el periplo que hicimos en Isla negra; es reconfortante verlas y saber que hay un testimonio, un medio que acredita que aquello no fue una ficción. Claramente C es más fotogénica que yo, me inspira mucha ternura cada vez que la veo. En algunas de esas fotografías aparezco: viejo, incipientemente calvo, ojeroso, con cara de cansancio, un ser que me produce aborrecimiento.
-Hoy hablé con C en la tarde. Me recordó que ella considera que su personalidad es del tipo "límite", yo recordé que la mía es "por evitación". Cuando ella me habla de su personalidad "límite" siento una advertencia, una señal de que debo estar prevenido, pero no recuerdo cuál es la personalidad límite; lo averiguaré. Si hoy C me recordó eso ha de ser por algo.
-Cuando C empieza a decir que me quiere, que se enamoró un poco, ya no es posible detenerla; lo dice una y otra vez: que me necesita, que desea tocarme, que mi ausencia le duele; todas esas palabras encaminadas a lograr una vuelta de mano, a que yo, a mi vez, le diga que la quiero, que me enamoré un poco, que la necesito, que quiero tocarla.
Antes de los treinta cuando pretendía estar enamorado, sentía la "ebriedad" , el emborrachamiento obnubilante. C es la mujer que más me ha conmovido, con la que he sentido más confianza, con la que me siento solidario; ella sabe cosas de mí que nadie más sabe, se me van casi todos los pudores y vergüenzas con ella y creo que con nadie más me sentiré más libre; ello no quiere decir que me sienta pleno y libre absolutamente con C, no , eso no, C es mujer al fin y al cabo y quiere aprisionar, mandar, someter e ignorar mi esencia. Se me ocurre pensar que esa ebriedad ya no la sentiré, mi vacío es demasiado grande como para andar borracho. C me dice que mi corazón se cerró al amor; C no entiende, C no comprende que ya me enteré de que por ahí no es la salida. ¿O tal vez comprende? C es inteligente, la admiro en verdad, tiene mundo, tiene algo ¿por qué eres así, C? no me lo dijiste nunca, nunca me haces caso, C no me escucha ¿habrá alguna mujer que realmente escuche, que atienda a lo que se le dice?

-C se puso a cocinar para mí en la cabaña, deseaba hacerlo y me lo había anunciado repetidas veces, jugar al ama de casa, a la cocinera. Se veía encantadora concentrada en cada detalle del almuerzo, con el inmenso paquete de su busto, una mano en la cintura, revolviendo tallarines, calentando agua, picando verduras. Cocinó y comimos y tomamos vino, ¡salud¡. A C no le basta que le diga te quiero, te quiero, C.
-A veces encuentro que C está demasiado al borde del abismo, limitando con el fin; me preocupo. C vive la vida, se lanza a ella como tirarse desde un acantilado tan sólo para comprobar lo que sucederá cuando su cuerpo caiga sobre las rocas filudas; se lanza, mas tiene la secreta esperanza de volar, pero cae, siempre cae en forma pesada, sin un rebote; levanta polvo, queda magullada, sin aire en los pulmones, con los ojos rotos y la cabeza dándole vueltas; nunca aprende la lección y vuelve a lanzarse; la voluptuosidad de los golpes, de lo temerario y el riesgo, de la víctima castigada, Jezabel arrojada desde la altura del palacio y el carro de guerra pasando encima de ella; los cascos y las ruedas reventando su cuerpo y su sangre salpicando las paredes de la ciudad antigua; C recibiendo bofetadas en las mejillas, brutalmente violada por una soldadesca egoísta malvada y finalmente colgada de las tetas, desnuda desde un árbol y dejada allí, meciéndose, apretada por un dolor que ella desea acabe con ese otro dolor de los pájaros negros picoteando su cuerpo, devorando su carne de mujer. Pero no hay sangre, la sangre son lágrimas transparentes que hinchan los ojos, que no dejan dormir, que provocan sobresaltos en la noche tranquila dentro de una cabaña en medio de un bosque de eucaliptos en Isla negra a unos metros del estero de Córdova, a unos pasos de la corriente fría de Humbolt, acostada en una cama a unos centímetros de ..........mí.

Saturday, May 16, 2009

SEÑAL.

¿Qué hago? ¿qué hago? sólo el sueño es salvador, sólo dormir y estoy bien. ¡Que insoportable es este día extremadamente vacío¡ Isla negra está allá derecho hacia el oeste, C hacia el norte y yo acá, dentro de mi pieza oscura, se forma un triángulo ¿qué hay dentro de ese triángulo? solamente vacío. Mi pieza oscura, en penumbra más bien, afuera el sol refulgente, el mismo sol que refulge en Isla negra ¡como se van quedando atrás los momentos¡ como se van envejeciendo los recuerdos. Hay una cosa segura, C, y te lo dice el escéptico, Isla negra no la olvidaremos jamás, se nos quedará dentro hasta que muramos. Una ilusión, una fantasía romántico-porno-perversa y holliwodense protagonizada y creada por nosotros mismos, eso fue Isla negra; un trasunto de una vida de a dos, un conjunto de momentos, serie de eternidades sucesivas y que se siguen sucediendo. Hubo algo o alguien que nos gobernó para que nos llegáramos finalmente a encontrar en aquel lugar ¿por qué? ¿para qué? ¿cómo ocurrió eso?. Viniste de tan lejos por tan poco tiempo; no parece sensato. Te gustó la idea de Isla negra, te gustó incluso antes de saber que era un lugar real, y cuando supiste que lo era lo elegiste sin más y cuando lo viste te gustó más. El bosque de eucaliptos no lo elegiste, ni yo, tan sólo lo encontramos o él nos encontró y era prácticamente igual a cómo lo habíamos imaginado; las mismas cabañas, el camino de tierra hacia el interior, las quebradas aledañas ¿cómo es que ocurrieron tales coincidencias? sé que, más o menos, yo sabía de la existencia de lugares así (abundan en el litoral) y en eso basé mi cuento perverso, pero de ahí a llegar a transformarse en una realidad ¿no es demasiado? lo que finalmente sucedió no fue como en el cuento exactamente, pero la separación es lamentable como lamentable lo fue en la historia de ficción. ¿Será que todo lo que escribo se va haciendo realidad o al menos se le parece? ¡uf¡ debo tener cuidado entonces; imaginaré un cuento en que me transforme en millonario para ver qué pasa.

Yo aquí continúo en el infierno, el mundo allá afuera que también es el infierno, el infierno por todas partes, el palacio se está quemando y las paredes se derrumban. No tengo ganas de hacer nada, me siento físicamente cansado, depresivo, nada me estimula, nada me alegra, nada vale la pena; las muestras y consejos optimistas me inspiran repugnancia y desprecio y avivan el fuego de este averno; ya no deseo ni siquiera pensar, ni recordar, no quiero leer ni ver a nadie. Hay algo que deseo y es que llegue, que llegue aquello y me haga salir de este estado que se eterniza y parece sin retorno. A veces desearía tomar el bus y largarme a Isla negra, aunque sea por el día, aunque sea para vagar por entre la playa y los roqueríos, como un fantasma diurno e invisible; o tomar el sentido contrario y el bus subiendo por el Cajón del Maipo cordillera arriba, hasta llegar a San Gabriel y luego seguir caminando hacia el este, perderme por una senda de arrieros, tan sólo yo, solo, hasta cansarme, hasta que ya no den más mis piernas y cuando eso pase, echarme en el suelo a esperar la noche de la altura.
Anoche recibí una señal, al menos eso creo y lo interpreto en consecuencia. Estaba a medio dormir pero despierto aún cuando, de pronto, sentí un remezón, algo así como un movimiento telúrico; remeció parte de la casa muy fuerte, pero estoy seguro que temblor no era, si lo hubiera sido se habrían movido las ventanas de mi pieza, mi propia cama y aullado los perros, nada de eso ocurrió. Era una señal, las conozco.

Saturday, May 09, 2009

ASEO.

Tender la cama,
quitar el polvo,
matar las arañas,
botar papeles,
airear la habitación,
perfumar el aire,
escarbar en los recuerdos,
quemar el tiempo,
utilizar capacidad ociosa,
pensar mientras lo haces;

siempre pensar, pensando,
encajando las piezas y buscando las que faltan.

Se toma la escoba y manos a la obra,
se mueven los muebles,
se mueve la cama, se barre hasta que ....

¡detente¡

en blanco,
mente en blanco.

Se deja a medias la limpieza,
la ventana está abierta,
se mira para afuera,
el follaje se mece con el viento,
el follaje otra vez.
Hasta ahí ha llegado la labor;
se deja todo tirado,
todo sigue igual
como antes,
como ayer y antes de ayer.

Saturday, May 02, 2009

CREO QUE ......

Creo que con C hay un malentendido ¿de parte de quién?, ¿quién es el que malentiende las cosas? quizá ambos, quizá yo estoy en un error, quizá ella sea lo que llaman "el amor de la vida", aquella ungida por el destino con la cual fue vivida una anterior existencia en otro tiempo y lugar. Son tantas las coincidencias y los hechos paranormales que me dan ganas de consultar el tarot, preguntarle a las cartas, pero ¿qué podría preguntarles? ¿si la volveré a ver algún día? ¿Si ella me quiere? ¿si está enamorada?, eso no, eso no lo preguntaría porque eso ya lo sé o creo saberlo. Yo siempre dudo, no hay certezas, desconfío de las certezas y de los que tienen fe, los seudo-optimistas, los que tienen fe la tienen porque no saben y no se puede confiar en los que no saben; nada hay certero en mi vida y no lo habrá, de eso estoy seguro ...he ahí una certeza ....buaaah, soy un Descartes de pacotilla.
Isla negra, Isla negra, Isla negra, por todos lados Isla negra. Hoy amaneció nublado y húmedo en el valle central y es como si la atmósfera de Isla negra hubiera subido desde la costa hasta acá, de hecho es así. Fueron tan pocos días (de lo bueno poco, dicen). Sabía que al final me pasaría esto: que me quedaría esta melancolía, que me quedaría en Isla negra pegado, en el bosque de eucaliptos atrapado. No me gustan los cambios, soy un conservador, me cargan las mutaciones, los cambios no son para mejor, no me interesa el futuro, sólo el pasado, volver, volver.
¿Qué hago de mi vida ahora?, ¿sólo debo esperar la muerte? la espera puede ser demasiado larga. Se puede esperar bebiendo, sentado bebiendo, durmiendo.
Igual me sentí solo en Isla negra, mas se sentía bien tener a C al lado, tener su ternura gratuita y cálida.
Sólo debo dormir, dormir, dormir por siempre; lo único que me salva es el sueño.
Mientras estoy acá en la ciudad, Isla negra está allá. Hay algo de C allá, impregnado en aquella cabaña ¿cómo capturar eso? ¿cómo hacerlo para traérmelo y perpetuarlo? ¿fotos, amuletos, papeles escritos, olores, fetiches, cartitas?, perpetuar ese momento de dicha y fue sólo un momento con gusto a poco. Todo se va.