Ya es mañana, estoy en el futuro mío y aún no me decido a enfrentar la Torre del infierno; a la indecisión ayuda el hecho de que está lloviendo de manera torrencial ........... torrencial, torrencial, torre , torreta, torre infernal, torreta de submarino, la torre del faro.
-Ahora es la tarde, son como las seis PM. Ya fui a la torre infernal, fui bajo el día lluvioso y frío; hice lo que precisaba hacer, hice mi obligación de ciudadano bien. Siento un gran alivio liberador, un trámite menos; ese trámite tan simple en medio de una vida tan plana; se me hace un mundo hacerlo; no deja de ser extraño tanto nerviosismo y ansiedad por tan poco. Cualquier cosa me provoca nerviosismo y ansiedad y hablo de ...cualquier cosa ah, cualquier cosa que implique una acción e interacción con un otro; ha de ser mi locura.
Van cuatro días sin hablar con C, desde aquí presiento su tristeza, su frustración, su profunda pena y amargura; la torre también te golpea a tí, C.
-Empelotarse, acostarse bien tapado, bien cálido sin dejar que invada en esta mañana de casi infierno (invierno) de días de hojas caidas, el frío húmedo que queda después de la lluvia y luego tratar de retomar el sueño interrumpido o pensar en cosas, las de siempre, cosas y personas que están más allá, a muchos KM de mi pieza. Cerrar los ojos, abrirlos, cerrarlos de nuevo y escuchar los sonidos cardiacos de la madrugada, escuchar el gélido amanecer, imaginarme abrazado con una mujer pechugona, la tetona es C, o no pensar en nada o en lo que haré luego, en las compras necesarias para la semana que finaliza. Y uno se deja llevar por esta somnolencia cálida, por este instante ficticio y efímero de olvido con la certeza de que los viejos amigos ya olvidaron mi nombre y todo lo demás. También está las certeza de que C me está dibujando dentro de su cabeza en estos precisos momentos de modorra. Dejar que el tiempo pase sin que pase, dejar que venga sin que nunca venga. Se escucha el mar con su eterno rompeolas al poner el oido en la almohada; el propio olor rancio del cuerpo anestecia y me lleva de aquí sin que me vaya.
-La gran ambición de Ernesto Che guevara no era ser político, ni soldado, ni médico, ni santo; era ser escritor, mas escritor es cualquier pelafustán.
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9 years ago
